La proclamación oficial de los resultados de la segunda vuelta presidencial en Perú, extremadamente reñida entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, se conocerá solo hasta mediados de julio.
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Un simpatizante de la candidata presidencial de Perú Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular. Foto:AFP
Grecia Rentería, vocera del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), indicó el lunes en conferencia de prensa que, ante el ‘voto finish’, solo se podrá confirmar el ganador una vez concluyan los procesos de resolución de actas observadas y las eventuales audiencias de recuento de votos.
La profunda desconfianza hacia las instituciones, el desgaste de la clase política y años de inestabilidad hacían prever una segunda vuelta muy ajustada y terminaron exponiendo un país dividido casi en partes iguales sobre el rumbo que debe tomar Perú.
Con el 94,97 % de las actas escrutadas, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, registraba el 50,10 % de los votos frente al 49,89 % de Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. La diferencia: unos 37.000 sufragios sobre más de 17 millones de votos válidos contados, uno de los márgenes más estrechos de la historia reciente del país.
Periódico del 8 de junio de 2026, un día después de la segunda vuelta presidencial en Perú. Foto:AFP
Con el pendiente de 2.506 actas correspondientes al voto en el extranjero, más de 3.300 actas procedentes de algunas zonas remotas del país como Loreto, en la Amazonia; y la revisión de las llamadas actas observadas, es decir, aquellas que presentan inconsistencias, errores materiales o que han sido objeto de reclamo. Todo está abierto.
“En consecuencia, Keiko Fujimori mantiene posibilidades reales de alcanzar la victoria, aunque de producirse sería por un margen muy estrecho”, explica el analista Daniel Zovatto, observador de los comicios al advertir que, del mismo modo, Roberto Sánchez conserva opciones. En ese sentido, el voto en el exterior será decisivo.
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Cabe mencionar que esta situación no es un caso aislado. Desde que Perú adoptó el mecanismo de segunda vuelta en 1990, los márgenes de victoria en los balotajes se han ido reduciendo elección tras elección hasta volverse ínfimos. Por ejemplo, la brecha de votos en 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski superó a Keiko Fujimori fue solo 41.057 adhesiones (0,2 puntos porcentuales).
Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, esperando los resultados de la segunda vuelta. Foto:AFP
Hasta ahora, tanto Fujimori como Sánchez han evitado cuestionar la legitimidad del proceso y han llamado públicamente a esperar el resultado oficial.
Más allá de las cifras de segunda vuelta
Para los expertos, este estrechamiento de márgenes no es una coincidencia estadística, es el síntoma de un sistema político que nunca logró construir consensos duraderos más allá del ciclo electoral.
A eso se suma una característica que define a la política peruana desde hace décadas: la confrontación permanente entre el Ejecutivo y el Congreso.
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La vacancia presidencial por “incapacidad moral” —un concepto deliberadamente vago— se ha usado en los últimos años como instrumento político y ha hecho casi imposible la gobernabilidad sostenida.
Más de 27 millones de peruanos estaban llamados a las urnas. Foto:AFP
Los números lo ilustran. En la última década, Perú ha tenido ocho presidentes. Pedro Kuczynski renunció antes de ser vacado. Martín Vizcarra fue vacado. Manuel Merino duró cinco días antes de renunciar por la presión de las calles. Francisco Sagasti completó un mandato de transición. Pedro Castillo intentó disolver el Congreso, fue detenido y condenado. Dina Boluarte terminó el período heredado en medio de protestas y acusaciones. José Jerí, elegido desde el Congreso, fue destituido cuatro meses después.
Así las cosas, el próximo presidente recibirá un país agotado por esa inestabilidad.
El politólogo Fernando Tuesta, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, señaló a la cadena CNN que la única excepción relativa a esa fragmentación ha sido, paradójicamente, el fujimorismo: “Fuerza Popular ha permitido a Keiko Fujimori tener una base de intención de voto permanente de alrededor del 15 %, una plataforma desde la que ha podido postularse a la presidencia en 2011, 2016, 2021 y 2026”.
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000). Foto:AFP
Keiko ha perdido tres segundas vueltas y ahora compite en la cuarta. Y, sin embargo, el antifujimorismo es una fuerza política en sí misma en Perú.
“El antifujimorismo es transversal: no solo está asociado a la izquierda, tampoco corresponde a un solo sector socioeconómico. Pero tampoco es solo territorial: no solo el sur es antifujimorista. La resistencia a Keiko Fujimori cruza ideologías, sectores sociales y territorios (regionales)”, explicó el politólogo Paulo Vilca, investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en diálogo con El Comercio.
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El mapa electoral de la segunda vuelta reprodujo con precisión la fractura que viene marcando a Perú desde 2021.
Fujimori dominó Lima con el 63,5 % de los votos válidos. Foto:AFP
Fujimori dominó Lima con el 63,49 % de los votos válidos. Sánchez arrasó en Cajamarca con el 66,75 %, y obtuvo resultados similares en Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica y gran parte de la sierra sur y la selva amazónica.
Entre tanto, el precio del dólar inició la sesión en 3,503 soles con un alza de 0,97 % respecto al cierre previo de 3,470 soles el viernes pasado, a puertas de las elecciones generales en Perú.
Sea quien sea el ganador, y la proclamación oficial puede tardar semanas, quien asuma la presidencia el 28 de julio de 2026 lo hará con una legitimidad matemáticamente frágil, sin mayoría parlamentaria propia, con la mitad del país en contra y con una ciudadanía profundamente desconfiada de sus instituciones.
Laura Juliana Castellanos Guevara – Redacción Internacional
Foto:EL TIEMPO
Publicado por Autor El Tiempo