Colombia y los Países Bajos conmemoran 200 años de relaciones diplomáticas. Lo que comenzó en 1826 con el nombramiento de Joseph de Stuers como primer cónsul neerlandés para la Gran Colombia se convirtió en una relación que hoy abarca temas tan diversos como la paz, la seguridad, el comercio y la cooperación para el desarrollo.
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En entrevista con EL TIEMPO, Reina Buijs, embajadora de los Países Bajos en Colombia, repasa algunos de los hitos de esa relación bilateral, defiende el papel de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y sostiene que la lucha contra el narcotráfico no puede recaer únicamente sobre los países productores.
Reina Buijs es la embajadora del Reino de los Países Bajos en Colombia Foto:Milton Diaz / El Tiempo
Además, analiza las oportunidades de cooperación en transición energética, comercio e inversión, y reflexiona sobre los desafíos geopolíticos que enfrenta Europa en un escenario internacional cada vez más complejo.
¿Cómo diría que ha evolucionado la relación entre Países Bajos en Colombia en estos dos siglos?
Como usted dice, hace 200 años el rey Guillermo I decidió enviar representantes a América Latina, a repúblicas recién nacidas tras los procesos de independencia, con el propósito de explorar mercados que hasta ese momento estaban fuera de la visión de los Países Bajos. Ese fue el encargo de los cónsules enviados a América Latina. Lo interesante es que esos primeros encuentros no estuvieron relacionados con el comercio. El almirante Padilla se acercó a ellos y les pidió ayuda y marineros para la recién conformada armada colombiana. Desafortunadamente, el rey respondió que no. Sin embargo, desde entonces existe un acercamiento entre ambas armadas.
¿Cuáles son los principales hitos?
El primer enfoque fue efectivamente el comercio, pero a partir de la década de 1960 Colombia ingresó al grupo de países prioritarios para la cooperación al desarrollo. Empezamos a trabajar en temas como salud, agua, medioambiente, bosques y desarrollo rural integral. Con el tiempo, esta cooperación evolucionó.
Niña tomando agua potable en La Guajira. Foto:Néstor Gómez. El Tiempo
¿Cómo?
Pasamos de proyectos aislados a programas de largo plazo diseñados conjuntamente con Colombia. Uno de los ejemplos más destacados es el apoyo al establecimiento de 17 parques nacionales naturales. También trabajamos en el manejo del agua. Por ejemplo, el Canal del Dique contó con apoyo técnico neerlandés. Asimismo, acompañamos proyectos relacionados con la gestión hídrica en Chocó.
¿Y en temas de educación?
Durante muchos años impulsamos programas de becas para que colombianos cursaran maestrías y posgrados en universidades de Países Bajos. Recuerdo, por ejemplo, una visita del director del Instituto IHE Delft para la Educación sobre el Agua en donde nos reunimos con numerosos exalumnos colombianos que hoy trabajan en organismos internacionales, ministerios, empresas privadas y entidades de cooperación. Entre ellos se ha creado una red de expertos que se consultan mutuamente y que tienen en común haber estudiado en los Países Bajos.
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Países Bajos apoya a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y la Comisión de la Verdad. ¿Cómo evalúa el avance de estos mecanismos?
Nuestra valoración de la Comisión de la Verdad es muy positiva. Un país que ha vivido un conflicto tan prolongado, con tanto dolor y tantas víctimas, necesita conocer la verdad. Ese es el primer paso hacia la sanación y la reconciliación. La Unidad de Búsqueda cumple una tarea profundamente dolorosa, pero indispensable. He visto de cerca el trabajo de grupos de mujeres buscadoras que necesitan respuestas. En algunos casos, antiguos integrantes de grupos armados se han acercado a ellas para reconocer responsabilidades, pedir perdón y comprometerse a colaborar en la búsqueda. Ya se han encontrado 34 cuerpos, eso representa un avance enorme para las familias.
¿Y la JEP?
Considero que es una institución única en el mundo. Lo extraordinario de la JEP es que es una institución colombiana, integrada por colombianos y desarrollada en Colombia, aunque cuenta con el respaldo del sistema internacional de justicia. Eso permite que las víctimas participen directamente. Las audiencias públicas, donde víctimas y responsables se encuentran cara a cara, son extremadamente difíciles y dolorosas, pero forman parte de los procesos de restauración y resiliencia. Eso no sucede, por ejemplo, en La Haya.
Sé que existen críticas hacia la JEP. Sin embargo, también debemos reconocer que es imposible atender individualmente a millones de víctimas. Por eso considero que la estrategia de trabajar a través de macrocasos y máximos responsables representa un avance muy importante.
Buijs resaltó la cooperación en inteligencia, seguridad portuaria y lucha contra la corrupción. Foto:Milton Diaz / El Tiempo
¿Cuál es su visión de la formalización de tierras?
Tenemos una iniciativa que nació de una cooperación entre el Catastro de los Países Bajos y un consorcio de organizaciones colombianas, tanto públicas como de la sociedad civil. Se trata de una metodología participativa que utiliza tecnología avanzada. Mediante una antena satelital conectada a dispositivos móviles, las comunidades pueden recorrer y registrar los límites de sus predios. Lo interesante es que el proceso involucra directamente a los habitantes y aprovecha sus conocimientos locales y ancestrales. Lo más importante es que el proceso agiliza significativamente la formalización.
¿Cuál es el balance?
Hemos logrado reducir hasta en un 80 por ciento el tiempo entre la medición y la entrega del título de propiedad. La metodología ya ha sido probada en Vichada, Cartagena y Chocó, entre otros lugares, con resultados muy positivos.
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¿Cómo es la cooperación en términos de seguridad?
Contamos con una base naval en Curazao, que forma parte del Reino de los Países Bajos y se encuentra muy cerca de Colombia. Existe un acuerdo para trabajar conjuntamente en operaciones de interdicción cuando hay sospechas de tráfico ilícito. Sin embargo, la cooperación va mucho más allá. Realizamos entrenamientos conjuntos para aprender mutuamente. Debemos entender que el narcotráfico es un fenómeno transnacional; no es un problema que Colombia pueda enfrentar sola. Nosotros también tenemos obligaciones porque gran parte de la droga termina llegando a puertos neerlandeses como Rotterdam.
‘El narcotráfico es un fenómeno transnacional; no es un problema que Colombia pueda enfrentar sola’. Foto:Internacional
Las exportaciones colombianas hacia Países Bajos crecieron en productos como banano y aguacate. ¿A qué otros productos les ve potencial?
Sin duda, el café y el cacao tienen un enorme potencial. Nosotros somos grandes consumidores de café y valoramos mucho los productos de alta calidad. También trabajamos con productores para impulsar prácticas más sostenibles. Por ejemplo, en las zonas bananeras hemos apoyado tecnologías para recargar acuíferos mediante la infiltración de agua lluvia, evitando procesos de salinización que afectan la producción. Además, vemos oportunidades para exportar productos frescos a Aruba y Curazao, donde existe una alta demanda y una producción agrícola limitada.
¿Qué ha faltado para que esas oportunidades se aprovechen?
La clave está en construir cadenas productivas sostenibles y estables, con capacidad para garantizar calidad, trazabilidad y suministro constante. Los consumidores necesitan encontrar los productos de manera regular en el mercado. Por eso trabajamos de la mano con la Cámara Colombo-Holandesa, Holland House, que cuenta con más de 500 miembros y posee un amplio conocimiento de los mercados europeos y de los requisitos regulatorios de la Unión Europea.
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¿Qué sectores emergentes tienen potencial para atraer inversión neerlandesa?
La transición energética es una de las mayores oportunidades. El potencial de la energía eólica en la región entre La Guajira y nuestras islas del Caribe es extraordinario. Las condiciones de viento son muy estables y predecibles, lo que convierte a Colombia en un lugar privilegiado para este tipo de proyectos. Naturalmente, también es necesario fortalecer las redes de transmisión eléctrica para aprovechar plenamente esa capacidad de generación.
La energía eólica transforma la fuerza del viento en electricidad mediante aerogeneradores. Foto:Presidencia de Colombia
¿Qué oportunidades existen actualmente para los colombianos en los Países Bajos?
Aunque Colombia ya no es considerada un país prioritario dentro de algunos programas de cooperación debido a su condición de miembro de la OCDE, seguimos manteniendo fuertes vínculos académicos. Cada año entre 50 y 60 colombianos viajan a los Países Bajos para realizar estudios de maestría y posgrado. Desde las embajadas y Holland House realizamos sesiones de orientación para prepararlos antes de su llegada, explicándoles aspectos prácticos de la vida en nuestro país. Además, existen múltiples alianzas universitarias e intercambios científicos. Un ejemplo es la cooperación entre la Universidad de La Guajira y universidades neerlandesas en temas relacionados con la transición energética y tecnologías sostenibles.
En materia geopolítica, ¿cuál debe ser el papel de los Países Bajos frente a los cambios de doctrina de Estados Unidos y los desafíos que enfrenta Europa?
Estados Unidos sigue siendo un socio fundamental para la seguridad europea. Somos aliados dentro de la Otán y esa relación continúa siendo muy importante. Sin embargo, la guerra entre Rusia y Ucrania también ha demostrado la necesidad de fortalecer una defensa europea más integrada. Por eso creemos que ambas estrategias deben avanzar simultáneamente: mantener la cooperación transatlántica con Estados Unidos y, al mismo tiempo, desarrollar mayores capacidades europeas de defensa.
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¿Qué impacto tiene la situación en el estrecho de Ormuz?
Tiene consecuencias para todo el mundo, incluida Europa. Cuando aumentan las tensiones, suben los precios de la energía y eso afecta directamente a los consumidores. Sin embargo, también puede impulsar la transición hacia alternativas energéticas más sostenibles, como la movilidad eléctrica y otras formas de energía menos dependientes de los combustibles fósiles.
Audiencia de la JEP. Foto:JEP.
Para finalizar, ¿qué mensaje quisiera darles a los colombianos?
Celebrar 200 años de relaciones bilaterales demuestra la solidez de una amistad que ha trascendido gobiernos y coyunturas políticas. Tengo plena confianza en que seguiremos trabajando juntos durante muchos años más. En un mundo cada vez más complejo, necesitamos socios y amigos que se conozcan, cooperen y también sean capaces de dialogar críticamente cuando sea necesario. También los invito a cuidar su país. Colombia posee una diversidad extraordinaria y un potencial inmenso. La Amazonía, en particular, es un patrimonio no solo de Colombia sino del mundo entero. Cuidarla es una responsabilidad compartida y una oportunidad para las futuras generaciones.
Camilo A. Castillo – Redacción Internacional
Publicado por Autor El Tiempo