Una familia, tres liderazgos y varios intereses en conflicto. En Brasil, una disputa por la herencia política del encarcelado expresidente Jair Bolsonaro enfrenta a su hijo mayor y precandidato presidencial Flávio con la ex primera dama Michelle.
A tres meses de los comicios, la crisis entre Michelle Bolsonaro, de 44 años, y Flávio Bolsonaro, de 45, amenaza la unidad de la derecha, que busca impedir la reelección del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
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En guerra fría con sus cuatro hijastros desde hace años, la ex primera dama publicó la semana pasada dos videos de casi media hora en los que acusa a Flávio de humillarla y al resto, también figuras políticas, de un «ataque coordinado» a través de las redes sociales.
El senador brasileño Flávio Bolsonaro. Foto:EFE
El nombre de Michelle sonaba como posible presidenciable hasta que Flávio anunció a finales de 2025 que el expresidente Bolsonaro (2019-2022) lo había elegido como precandidato.
Ahora, con la campaña de su hijastro en apuros por revelaciones que lo vinculan a un banquero acusado de estafa, la ex primera dama ventiló la crisis familiar ante sus 8,2 millones de seguidores en Instagram.
«Respeto muchísimo a Michelle, tengo la convicción de que vamos a superar este momento difícil y que ella va a estar caminando con nosotros», reaccionó Flávio.
Más que una esposa
Michelle acompaña y cuida de la debilitada salud de Jair Bolsonaro, de 71 años, que purga en casa una pena de 27 años por un intento de golpe de Estado en 2022.
Impedido de expresarse públicamente, se desconoce si el mayor líder de la derecha y la ultraderecha brasileña avaló el pronunciamiento.
Jair Bolsonaro y Michelle Bolsonaro. Foto:Instagram: @michellebolsonaro
La ex primera dama tiene una activa trayectoria en el Partido Liberal (PL) del expresidente, y ha recorrido el país para impulsar la organización de las mujeres, un electorado poco proclive a votar por Flávio, según los sondeos.
Cristiana evangélica, también ejerce liderazgo sobre los fieles de esta corriente protestante, clave en el ascenso de la derecha brasileña.
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«Michelle Bolsonaro ya no es solo la ex primera dama ni la esposa del expresidente Bolsonaro. Es la persona de conexión y de comunicación orgánica con el campo evangélico», dice a la AFP la directora del Instituto de Estudios de Religión, Ana Carolina Evangelista.
Tiene una «doble importancia de expansión para el campo evangélico y el campo femenino«, resume.
Michelle y Jair Bolsonaro durante la posesión presidencial (foto de archivo). Foto:EFE
«Humillación»
La disputa entre Michelle y Flávio Bolsonaro también tiene como telón de fondo la lucha por la nominación de aliados para las elecciones locales y regionales, que se celebrarán en octubre junto con las presidenciales.
El punto de inflexión se produjo cuando ella criticó públicamente la alianza del Partido Liberal con un influyente político local que había criticado a su marido, y recibió una llamada de Flávio.
«Fue muy grosero. Me faltó el respeto y me trató muy mal«, contó en los videos recientes.
«Ante esa humillación, entendí que no quería mi apoyo».
El senador se disculpó con su madrastra y la invitó a un encuentro con precandidatas regionales y parlamentarias del PL que tuvo lugar el miércoles en Brasilia.
Michelle no solo no acudió, sino que renunció a la jefatura del directorio femenino del partido y podría desistir de postularse al Senado, según el presidente del PL, Valdemar Costa, que medió sin éxito por una reconciliación.
Marchas en apoyo a Bolsonaro. Foto:AFP
Estrategia
Tras varios meses en un empate técnico con Lula en las encuestas, Flávio cayó varios puntos por detrás del mandatario a finales de mayo.
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Su campaña aún lidia con las repercusiones de un audio en el que el senador pidió dinero para una producción hollywoodense sobre su padre a Daniel Vorcaro, un banquero preso acusado de una vasta trama de corrupción.
Para Evangelista, el pronunciamiento de Michelle es estratégico: está «plantando semillas» para una posible candidatura presidencial en 2030.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva Foto:AFP
Y en 2026, «si la candidatura de Flávio se vuelve aún más inviable, ella ya ha señalado que están un poco separados», sostiene la analista.
Mientras se ven los efectos de la crisis, los cuadros bolsonaristas piden unión.
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«Quien tiene una familia grande lo sabe: al final todo se arregla», dijo el jefe de la bancada del Partido Liberal en el Senado, Carlos Portinho.
«En época de campaña todos se abrazan, se acomodan, porque tenemos un objetivo mayor».
Publicado por Autor El Tiempo