
06 Ago, 2026 12:10 a. m. EST
El cuello es una de las zonas que más rápido acusa el paso del tiempo y el sedentarismo, y también una de las más descuidadas en cualquier rutina de ejercicio. Dedicarle entre 5 y 10 minutos al día, de tres a cinco veces por semana, es suficiente para tonificar el platisma —el músculo superficial que recorre toda la zona— y reducir la flacidez de forma gradual.
Los resultados no son inmediatos. Las primeras mejoras visibles aparecen entre las 8 y las 12 semanas de práctica constante. La clave está en los movimientos controlados: el cuello es una zona con poca tolerancia a los jalones bruscos, y forzarlo produce el efecto contrario al que se busca.

El ejercicio más recomendado para comenzar es el chin tuck o retracción de mentón. Se hace de pie o sentado con la espalda recta: sin inclinar la cabeza hacia abajo, se lleva el mentón hacia atrás en línea recta, como si se quisiera crear una papada. Se mantiene la posición cinco segundos y se suelta. Se repite 10 veces, tres veces al día.
Este movimiento corrige la postura de cabeza adelantada —muy común en quienes pasan horas frente a una pantalla— y fortalece los flexores profundos del cuello, que son los que sostienen la cabeza y dan firmeza a toda la zona.
La elevación de cabeza activa el platisma sin cargar la columna
Acostado boca arriba sobre una superficie firme, se levanta la cabeza entre dos y tres centímetros del suelo sin despegar los hombros. Se sostiene de tres a cinco segundos y se baja despacio. Cinco repeticiones al inicio, hasta llegar a 10 con el paso de los días.
Este movimiento trabaja directamente el platisma, el músculo responsable de la apariencia de la piel en la parte frontal del cuello. Es una versión más segura que la elevación completa de cabeza, porque no compromete las vértebras cervicales.

Acostado de lado con la cabeza alineada a la columna, se sube la cabeza lateralmente unos centímetros, se sostiene un momento y se baja con control. Tres series de ocho repeticiones por lado. Este ejercicio trabaja los músculos laterales del cuello, que rara vez se activan en los movimientos cotidianos y son los que dan simetría y definición a la zona.

Sentado con la espalda recta, se coloca una mano en la frente y se empuja suavemente hacia atrás mientras la cabeza resiste el movimiento sin ceder. Se sostiene 10 segundos. Luego se entrelazan los dedos detrás de la cabeza y se empuja hacia adelante mientras el cuello resiste. Otros 10 segundos. Dos o tres series de cada posición.
La resistencia manual reemplaza cualquier equipo y activa tanto los flexores como los extensores del cuello en un solo bloque.
Sentado con la espalda recta, se inclina la cabeza hacia atrás hasta que el mentón apunte al techo. Con los labios cerrados, se simulan movimientos de masticación durante 20 repeticiones. Se repite tres veces.
Este movimiento trabaja simultáneamente la mandíbula y la parte frontal del cuello, y es uno de los más efectivos para reducir la flacidez bajo el mentón sin necesidad de ningún material.
Antes de empezar cualquier sesión conviene rotar los hombros suavemente durante 30 segundos para preparar la zona. Durante los ejercicios, la respiración debe mantenerse fluida: contener el aire tensa los músculos del cuello y anula el efecto del movimiento. Si aparece dolor, mareo o sensación de hormigueo, se detiene la sesión.
Los movimientos bruscos o de rebote están contraindicados. El cuello responde mejor a la consistencia que a la intensidad: una rutina corta y diaria supera en resultados a una sesión larga y esporádica.
Publicado por Autor Infobae