Desde que llegó a Venezuela, los días de Dinorah Figuera han sido bastante ajetreados. Como presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, recientemente terminó su tercera ronda de negociación con la delegación del gobierno encargado, encabezada por el presidente de la AN de 2025, Jorge Rodríguez. Así, sus horas pasan entre reuniones con gremios y organizaciones, llamadas, entrevistas y sesiones de trabajo de las diferentes mesas técnicas.
Uno de esos compromisos precisamente la llevó al Palacio de Miraflores, donde se reunió con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Unas horas antes, en el Hotel Marriott, ubicado al este de Caracas, Figuera conversó con El Diario sobre el reto de emprender un proceso de reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE), conciliando la realidad política de la negociación con su propio deseo de unas elecciones libres y verificables en el país.
El encuentro en Miraflores
—¿Bajo qué contexto se desarrolló su reunión con Delcy Rodríguez? ¿De qué temas hablaron?
El encuentro se realizó en el marco de la mesa de conversaciones promovida por el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio. Toda la conversación estuvo orientada por las tres fases que Estados Unidos ha establecido como hoja de ruta para Venezuela: estabilización, recuperación y democratización.
La democratización es una aspiración que está en el sentir de cada venezolano. Por eso abordamos ampliamente la renovación de los poderes públicos, la transformación del sistema de justicia, las perspectivas electorales, la restitución de las garantías políticas y la liberación de todos los presos políticos. También conversamos sobre la situación de los medios de comunicación, la libertad de expresión y la necesidad de garantizar plenamente los derechos económicos de los venezolanos.
Adicionalmente, dedicamos especial atención a la dimensión económica y social de la crisis venezolana. Hablamos de la necesidad de recuperar los derechos sociales, particularmente en materia de salud, educación, vivienda y salarios dignos. También de la situación de la familia venezolana, que ha soportado durante años las consecuencias más dolorosas de esta crisis.
En definitiva, conversamos sobre los asuntos que forman parte de la mesa de conversaciones y que tienen como propósito el bienestar de los venezolanos, la recuperación de sus derechos y la construcción de una democracia solidaria, estable y duradera. Porque la democratización de Venezuela debe traducirse también en mejores condiciones de vida para todas las familias venezolanas.
—¿Cree que el gobierno de Rodríguez y la mesa deberían actuar de forma coordinada para acciones como la liberación de presos políticos o el desbloqueo de los portales que faltan?
La coordinación debe existir a través de la mesa de conversaciones, en la que participamos como partes el gobierno encargado y la Asamblea Nacional de 2015, con la facilitación de los Estados Unidos de América. Coordinar significa, en este contexto, sobreponernos a nuestras diferencias y colocar por encima de cualquier otra consideración los intereses superiores de los venezolanos. Significa también tener la voluntad política necesaria para alcanzar acuerdos y producir resultados concretos, como ha venido ocurriendo durante los tres ciclos de trabajo de la mesa de conversaciones.
La liberación de los presos políticos ha sido una demanda permanente de nuestra delegación. Hemos sido firmes en exigir la liberación de todos hasta que no quede un solo preso político en Venezuela y en hacer seguimiento a cada caso para garantizar que la libertad sea plena y efectiva. Cada liberación es también resultado del clima de negociación promovido por el secretario de Estado, Marco Rubio. Y nuestra delegación va a redoblar sus esfuerzos en esta materia hasta alcanzar la libertad de todos.
Lo mismo ocurre con el desbloqueo de los portales informativos y la recuperación de la libertad de expresión. Hemos insistido en que los venezolanos tienen derecho a informarse libremente, a acceder a medios independientes y a expresar sus opiniones sin censura ni temor. El levantamiento de las restricciones que todavía pesan sobre numerosos portales digitales es una exigencia concreta que seguiremos impulsando en la mesa de conversaciones. Nuestro objetivo es que todos los medios puedan ejercer libremente su labor y que la libertad de expresión vuelva a ser una realidad para todos los venezolanos.
La mesa de conversaciones tiene sentido en la medida en que sus acuerdos se traduzcan en hechos que mejoren la vida de los venezolanos y restituyan sus derechos. Esa es nuestra responsabilidad y ese seguirá siendo el criterio que oriente nuestra actuación.
—Dinorah, la calle y las redes sociales están ardientes tras conocerse su reunión con Delcy Rodríguez. Hay sectores que la están criticando duramente y señalan este encuentro como una contradicción. Sinceramente, ¿está usted viviendo uno de los momentos más difíciles y amargos de su carrera política, donde le ha tocado tragar más grueso? Y le pregunto directamente: para lograr la libertad y la transición democrática de Venezuela, ¿usted está dispuesta a sentarse y estrecharle la mano al mismísimo demonio si es necesario? ¿Es esta reunión la prueba de que, para salvar al país, ha tenido que encarar cara a cara a las fuerzas que representan ese mal?
La política es, ante todo, servicio a los demás. Es un camino duro, lleno de dificultades, pero también de grandes satisfacciones. Y para quienes hemos dedicado nuestra vida a la lucha democrática, no existe mayor satisfacción que servir a los venezolanos.
En lo personal, he vivido sufrimientos muy profundos. El asesinato de mi compadre Fernando Albán, la confiscación de mi apartamento y la muerte de familiares a quienes no pude acompañar ni darles el último adiós por estar en el exilio son heridas que llevo conmigo. Pero Venezuela bien vale la pena. Siempre.
La política también exige tomar decisiones difíciles, que muchas veces no son comprendidas de inmediato por la opinión pública, pero que responden a la responsabilidad de procurar el bien común. Comprendo las críticas, el dolor y la desconfianza de muchos venezolanos. Son sentimientos que tienen raíces profundas en todo lo que hemos vivido. Pero precisamente por eso debemos ser capaces de elevarnos moral y espiritualmente para construir una reconciliación basada en la justicia, la verdad y el respeto a la dignidad de todos.
Una transición democrática supone dialogar y conciliar posiciones políticas. Supone reconocer al otro sin renunciar a los principios propios. Lo verdaderamente importante es que cada encuentro, cada conversación y cada acuerdo nos acerquen a la libertad, a la justicia y a la democracia.
Por eso participamos en la mesa de conversaciones con responsabilidad, firmeza y sentido histórico. Hemos aprendido de estos años de sufrimiento que la democracia no se reconstruye desde la exclusión ni desde la prolongación indefinida de los conflictos. Tenemos que aprender las lecciones de nuestra historia, superar los errores del pasado y encontrar caminos que permitan a todos los venezolanos vivir en paz, con libertad y con instituciones que los protejan.
Y quiero decir algo más: tengo esperanza y soy optimista. No porque desconozca las dificultades ni porque crea que todo está resuelto, sino porque estamos viendo avances concretos que hace poco parecían imposibles. La mesa de diálogo está abriendo oportunidades para transformar las instituciones, recuperar derechos y construir un futuro distinto. Nuestro deber es aprovechar esas oportunidades con serenidad, valentía y perseverancia.
Después de tantos años de dolor, los venezolanos merecemos mirar hacia adelante con esperanza. No podemos permitir que el sufrimiento del pasado nos impida construir el futuro. Tenemos una oportunidad histórica para reconciliar al país, recuperar la democracia y devolverles a nuestras familias la posibilidad de vivir dignamente en su propia tierra. Esa esperanza es la que nos mueve. Y por ella vale la pena seguir trabajando, dialogando y haciendo todo lo que sea necesario, sin renunciar jamás a nuestros principios.
Para finalizar, las referencias de transición, por ejemplo, en Chile, en que ambas partes que tenían grandes y profundas diferencias, se tomaron decisiones de carácter político e institucionales que sirvieron para llevar a ese país a una democracia, y eso es lo que esperamos para nuestro país.
En este caso, el diálogo es una herramienta de debate y superación de conflictos.
Tercer round
—¿Cuáles fueron las expectativas que tuvo al comenzar esta tercera ronda? ¿Siente que se cumplió la totalidad de lo que tenía en la agenda?
—En primer lugar, quiero informar que esta mesa tiene más bien un hilo conductor para el cumplimiento de una hoja de ruta. Una hoja de ruta que tiene que ver con la institucionalización del TSJ, el Consejo Nacional Electoral, garantías políticas y civiles, libertad de expresión y atención a las víctimas del terremoto.
En consecuencia, no todas las mesas quizás tengan, desde el punto de vista tangible, todos los resultados que nosotros queremos. Pero sí, nosotros entramos en proceso de una de las mesas que costó más, porque se trata de dirimir acerca de las garantías políticas y civiles, que tiene que ver con inhabilitaciones, que tiene que ver con la devolución de partidos políticos a sus dueños, que tiene que ver con las garantías que puede tener una persona que aspira a un proceso electoral y también con las garantías en este proceso hacia el camino de la paz que tiene que ver ambos sectores y que hoy se genera a partir del 3 de enero.
—Dentro de esta serie de leyes que se van a buscar reformar para siguientes rondas, ¿más o menos cómo serían las reformas propuestas para la ley de partidos políticos? ¿Cómo sienten que eso pudiera propiciar la pluralidad y la participación de los partidos?
—Bueno, sin partidos no hay democracia y hemos visto cómo se han criminalizado los partidos políticos, inclusive se han utilizado partidos para dárselos a otro dueño y lo que pretendemos en principio es que haya una garantía de cualquier partido político a inscribirse o actualizarse, a estar con sus dueños originales y que todo partido, sea mayoritario o minoritario, tenga el principio de equidad de partida justa en los términos de la transparencia en el proceso electoral.
Este es un elemento muy importante para nosotros porque es una gran deuda que se tiene toda vez que vimos que partidos que son nuevos, que se quisieron inscribir, no los dejaron inscribir o partidos que tienen medidas administrativas. Entonces con esto se perfila la garantía política para el ejercicio de su militancia política y la aspiración que tienen las personas de acuerdo al partido que lo represente.
—En cuanto a la Ley Orgánica de Contraloría, ¿tiene contemplado un proceso de renovación del contralor general, ya que hasta ahora es el único integrante del Poder Ciudadano que no ha sido cambiado, se centraría en solo en el tema de las inhabilitaciones políticas?
—En la Ley Orgánica de Contraloría lo que se busca es justamente reformar el artículo 105 de la ley en relación precisamente a las medidas punitivas de inhabilitación que se buscaban contra las personas que tenían aspiraciones, entonces eran inhabilitados y fue una herramienta coercitiva para limitar precisamente la libertad política que debemos tener a un país democrático.
—¿Han contemplado un número limitado de rondas o simplemente van a seguir indefinidamente hasta lograr todos los objetivos propuestos? También una de las críticas que más se ha hecho a este proceso en los últimos días, ha sido que sienten que de alguna manera la negociación se está retrasando y el chavismo está tratando de dilatarlo para 2028. ¿Qué responde a eso?
—Mira, aquí han venido las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, han venido sindicalistas, han venido profesionales, gente de la academia, han venido comunidades, yo creo que esta ha sido una mesa muy participativa. Y a todos les he dicho, critiquen a la mesa, increpen a la mesa, pero también propongámosle a la mesa. Y han venido muchas propuestas.
Yo no puedo decirte qué número de mesas va a tener esto, pero sí espero que sean pocas mesas y que tengamos más resultados. Es verdad, nos han dicho que por nuestros resultados vamos a ser evaluados. Pero, repito, hoy tenemos, por ejemplo, periodistas que pudieron sentarse en la mesa también. El Colegio Nacional de Periodistas, el sindicato de periodistas, periodistas autónomos que estuvieron presos también se sentaron en la mesa. Y hoy yo te puedo decir con mucho orgullo que uno de los sectores que mayor información ha tenido de este proceso, indudablemente, son los periodistas.
Renovación judicial
Minutos antes de iniciar la entrevista, la Asamblea Nacional electa en 2025 designó y juramentó a los 12 representantes de la sociedad civil que integrarán el Comité de Postulaciones Judiciales junto a 11 diputados de ese mismo organismo. Tendrán la responsabilidad de evaluar y presentar la lista de aspirantes a magistrados del TSJ.
De las 127 personas que se postularon para el proceso, la organización Transparencia Venezuela alertó que 52 tenían antecedentes cercanos de militancia partidista o estaban vinculados a instancias del gobierno. Del cuadro final elegido por la AN de 2025, solo dos representantes figuran en la lista de Transparencia Venezuela como ligadas al oficialismo. El resto, entre ellos académicos y defensores de derechos humanos de reconocida trayectoria, fueron vistos con buenos ojos tanto por organizaciones como por analistas.
—Se ha completado ya el Comité de Postulaciones Judiciales y estamos a solamente dos rondas para terminar el año. ¿Cree que habrá chance para un nuevo Tribunal Supremo de Justicia antes de enero?
—Totalmente. Es verdad que uno de los hitos logrables que nosotros podamos tener es el Tribunal Supremo de Justicia, lo dijimos inclusive con tiempo, hemos tratado que se cumplan los procesos, apenas se ha detenido por dos o tres días solicitando, por ejemplo, nombres en relación a la participación del otro lado del gobierno interino, pero yo creo que estamos en un proceso ideal para nosotros culminar este año con un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, también a la altura de la demanda del imperio de la ley y que se respete el Estado de Derecho, un sistema secreto, un sistema de justicia y se perfile otras herramientas que son reformables como ley, que van a venir en consecuencia: Defensoría del Pueblo, Fiscalía, etc. Pero en principio, este es el primer entregable, de lo que decimos nosotros en los términos de consolidar una instancia para garantizar, en este caso, participación política y justicia.
—Precisamente, ¿puede definir a qué se refiere la mesa cuando hablan de entregables?
—Sí, quiero disculparme con los venezolanos, de verdad, porque generalmente a veces tenemos asesores que son internacionales y que nos plantean la palabra entregable. Entregable son todas las herramientas, los logros, los objetivos, que hemos consolidado para el planteamiento objetivo. Pero lo voy a aclarar en materia del Consejo Nacional Electoral, que fue al que me referí. Esta herramienta que nosotros tenemos, entregable para el mes de diciembre, es que se está haciendo todo el diagnóstico que tiene que ver con el Registro Electoral, que tiene que ver con el sistema de automatización, la inscripción de los jóvenes, que tiene que ver con el cambio de los rectores. Son elementos que se están haciendo estudios.
Estamos siendo asesorados por los mejores y generando todas las bases fundamentales para nosotros lograr entregar ese objetivo en diciembre. Y será a partir de allí, y ese tema lo lidera el diputado Ramón López, que tiene una experiencia vasta en este tema, para generar todos los mecanismos que se hicieron para el Tribunal Supremo de Justicia, de participación, de logros, de estudios, de que la gente aspire, a partir del mes de diciembre o de enero, que podamos consolidarlo.
—¿Se podría decir entonces que en diciembre empezará ya a abordarse el tema electoral y se podría tener un nuevo CNE para finales del primer trimestre de 2027?
—Se puede decir que tenemos compañeros que están trabajando en ese proceso electoral para que el pueblo pueda conseguir un Consejo Nacional Electoral confiable, transparente, creíble, que el voto vaya a ser respetado, que eso tiene un proceso y quiero ser bien responsable en relación a los tiempos. Yo sé que la demanda del pueblo venezolano es que haya elecciones lo más pronto posible, pero también hemos pedido un voto de confianza para que se celebren unas elecciones dignas y confiables. Nosotros venimos de procesos electorales que han sido bien rudos, y un elemento muy importante que tiene que ver con que si no era el CNE, venía a la Sala Electoral (del TSJ) y trabajaba para un fraude.
Lo que queremos es consolidar estas dos instituciones precisamente para darle al pueblo venezolano garantías políticas y civiles que orienten en ese sentido un proceso electoral digno y que esté a la altura del imperio de la ley y que esté a la altura, en este caso, del derecho al voto.
—¿Y cómo ha visto la receptividad de la delegación oficialista a hablar sobre el tema electoral? Porque ellos ya han dejado claro que hay un horizonte de elecciones, pero más hacia el 2030.
—Bueno, hay un elemento muy importante. Tú y yo no estuviéramos hablando si no ocurriera el 3 de enero. El 3 de enero ha permitido que yo esté aquí contigo hablando luego de ocho años de exilio. El 3 de enero ha servido para que estemos transitando esta hoja de ruta. Hay un aliado fundamental que ha sido Estados Unidos, y yo fui convocada para lograr ese trabajo de transición a la democracia. Y en ese sentido, estoy aquí y estamos brindando este principio, yo diría, de sacrificio inicialmente, porque no es fácil sentarse con la contraparte cuando hay mucho dolor. Sin embargo, yo creo que el interés superior de la República es necesario. Y yo creo, no solo por ti ni por mí, yo creo que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos merecen una democracia plena.
Y hay experiencias latinoamericanas como Chile, pues, que sufrieron mucho, que también tuvieron caídas y que lograron salir, y eso es nuestro referente, uno de los referentes, está Sudáfrica, está España, para que nosotros podamos consolidar un proceso que es muy, esa palabra utilizarla a veces es duro, el tema de la reconciliación. Pero yo digo, en este sentido, quién pone la primera piedra o el primer ladrillo para crear un puente donde nos reconozcamos todos y sepamos que tú piensas diferente y yo pienso diferente a ti, pero algo podemos conseguir.
—Hace unas semanas la abogada Thelma Fernández le planteó la propuesta de estos nuevos TSJ y CNE fueran de carácter transitorio. Es decir, que operen en esta coyuntura específica y una vez que se hagan elecciones parlamentarias, y se pudiera proceder a una elección de magistrados en su periodo ordinario. ¿Qué opinan de esta propuesta?
—En principio, nosotros estamos creando un proceso de institucionalidad para el TSJ, para el Consejo Nacional Electoral, y aspiramos entregarle al país esta estructura, esta instancia. Yo creo, a mi juicio, que si va a haber un nuevo presidente, ese nuevo presidente puede considerar qué tan transitorio es ese nuevo TSJ o CNE, y buscar la ruta para hacer las grandes y mejores reformas para el país en materia judicial y en materia electoral que fortalezcan el trabajo que nosotros hicimos.
Sin embargo, yo no me cierro a las propuestas. Con mucho gusto yo podría oír a viva voz a la persona de quien usted me está hablando, para entender de qué es la propuesta y discutirla en el escenario de este trabajo. Este trabajo lo está liderando Juan Miguel Matheus. Sería importante que él pudiera conocer de la propuesta y yo le digo bienvenida cualquier propuesta que pueda abonar este tránsito que estamos desarrollando.
Relación con Estados Unidos
A principios de octubre, antes de viajar a Venezuela para la tercera ronda de conversaciones, Figuera estuvo en Washington DC, donde se reunió con el secretario de Estado, Marco Rubio. Aunque se desconoce lo hablado en su encuentro, la administración de Donald Trump ratificó su respaldo a la mesa de negociación como parte fundamental de su plan de tres fases de estabilización, recuperación económica y transición.
Sin embargo, este apoyo absoluto tiene bajo su sombra las elecciones de medio término, o midterms, que se celebrarán en Estados Unidos el 3 de noviembre, y donde de acuerdo con las encuestas, el Partido Demócrata podría hacerse con la mayoría del Congreso, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Esto le daría al Legislativo mayor peso para presionar a Trump en temas relacionados a Venezuela como sus acuerdos petroleros, o la urgencia de acelerar los tiempos para las elecciones presidenciales.
—¿Le preocupa que este proceso podría verse afectado en caso de que la administración Trump pierda las midterms, o sigue siendo un tema de interés bipartidista?
—No, no tenemos ninguna preocupación al respecto, porque, en principio, aquí hay un gran compromiso que nos ha manifestado el secretario de Estado, Marco Rubio, y el acompañamiento que ha tenido, no solamente ahora, sino desde hace muchos años. En nuestra conversación dejó claro y explícito el compromiso que tiene Estados Unidos de tener una relación con Venezuela y que se plasma no solamente en esta relación de la mesa de diálogo, sino en la inversión petrolera que están generando. Y yo decía que son dos pilares fundamentales para que logremos tener una democracia y, a la vez, prosperidad. Se necesitan las dos cosas y tenemos, bueno, la reserva de petróleo más grande del mundo y, además, tenemos una gran cantidad de personas interesadas en invertir en Venezuela.
Yo te puedo decir que cuando he estado varias veces en este hotel y ha sido la gran cantidad de inversionistas que vienen a pernoctar aquí y que aquí se hizo un encuentro donde hubo la participación de más de mil personas, de gente interesada en trabajar en el tema del petróleo. La cantidad de personas que está llegando en los vuelos también. Entonces aquí va a haber una gran dinámica económica en el país y eso tiene que ir indudablemente acompañada de la institucionalidad para que haya base legal, base institucional y, por supuesto, economía.
—De la misma forma en la que ha trabajado y se ha reunido con el secretario Rubio, ¿también estaría dispuesta a reunirse con congresistas del Partido Demócrata en caso de que obtengan una mayoría del Congreso?
—Venezuela necesita de todos los aliados en este momento. Uno de los temas que hablé con el secretario de Estado, Marco Rubio, es que nosotros hemos logrado sensibilizar a la Unión Europea. Tuvimos inclusive un almuerzo con toda la Unión Europea y fijaron posición. Son sensibles al tema del 3 de enero, pero lograron entender a través de nuestro testimonio lo importante que es apoyar esto. Así que de verdad que me anima decir de esta experiencia a todos, pero claramente entendemos que el aliado fundamental en este momento es Estados Unidos, a través de lo que ha sido la gerencia como presidente de Donald Trump y el secretario Marco Rubio.
—¿Y cómo ha sido para usted trabajar tan de cerca con el secretario Rubio y con el Departamento de Estado? ¿Cómo ha visto la preparación que tienen para este plan de tres fases?
—Ha sido un proceso muy interesante. Yo me siento de alguna manera, que no se vaya a malinterpretar, privilegiada en la vida. Soy una mujer espiritual, tengo 65 años y he dicho que no tengo aspiraciones políticas. Yo soy otro ayudante de este proceso. Y cuando fui convocada manifesté precisamente mi deseo de que este esfuerzo sea para las futuras generaciones y para nosotros. Me siento bien, me siento acompañada, siento que hemos tenido los mejores asesores. Hay un acompañamiento muy profesional, muy ético y muy respetando nuestra soberanía desde el punto de vista que no ha sido un acompañamiento interventor, sino más bien orientando a que nosotros seamos los que decidamos.
—¿Sabe si Estados Unidos está al tanto o ha tenido quizá inquietudes respecto al tema de los grupos armados que operan en el país? No solamente grupos guerrilleros, sino también bandas de crimen organizado y colectivos armados que pudieran en un futuro atentar o desestabilizar esta democracia emergente que se está construyendo.
— Bueno, esto no está dentro de las nuevas rutas, pero es una pregunta muy interesante y muy necesaria. Nosotros tenemos conocimiento de todo el terrorismo de Estado que ha estado en Venezuela. Y yo misma fui víctima y hay fotos tangibles de lo que es terrorismo de Estado sobre mi persona y sobre las personas en las movilizaciones. Esto es un proceso y eso debe discutirse. Eso es un tema nacional. No sé si es en la mesa, porque en la hoja de ruta no está contemplado ese proceso, pero aquí vienen grandes cambios para el país, vienen cambios de democratización, y lo que sí sé es que el Tribunal Supremo de Justicia, y eso lo dejamos, tiene alrededor de más de 18 leyes que van a ser reformadas.
Esto no es nada más la ley del Tribunal Supremo de Justicia, es un sistema de justicia que va a ser reformado. Pero el Ejecutivo tiene que tomar decisiones en relación a desmantelar todo el sistema represivo del Estado y eso es una deuda fundamental y yo creo que el 3 de enero sirvió para alertar a cualquier gobierno que esté presente en que nunca la tiranía o nunca la violación de los derechos humanos y nunca el autoritarismo puede ser el hilo conductor de un proceso democrático.
Consenso democrático
Mientras se realizaba la entrevista en el Hotel Marriott, al otro lado de la ciudad las calles resonaban movilizaciones convocadas tanto por el oficialismo como por la oposición. En Plaza Venezuela, el partido Vente Venezuela, con el apoyo de la Plataforma Unitaria, se concentraron para exigir el regreso de su líder, María Corina Machado, además de un cronograma electoral que priorice los comicios presidenciales. Este mismo llamado se replicó en simultáneo en diferentes ciudades del país.
Desde el anuncio de la mesa de negociación en julio de 2026, la Premio Nobel de la Paz se ha desmarcado del proceso asegurando que no participará en las conversaciones, pero tampoco las obstaculizará. Aunque su rol se ha limitado solo a supervisar el resultado final, algunos sectores de Vente Venezuela mantienen la presión sobre la urgencia de convocar elecciones, incluso proponiendo su propia fecha para el 24 de julio de 2027.
Igualmente, el 18 de octubre la Plataforma Unitaria realizó un acto respaldando a Machado como su líder, además de presentar un plan de 14 propuestas para un Gran Acuerdo Nacional que dirija no solo la transición, sino un posterior gobierno democrático. En la actividad participaron todos los partidos de la Plataforma, incluyendo a Primero Justicia y Voluntad Popular, donde militan los diputados de la delegación de la AN 2015. No obstante, en reiteradas ocasiones tanto Figuera como el resto de los diputados han aclarado que su trabajo dentro de la mesa no tiene un carácter partidista sino institucional.
—¿Cree que de alguna manera este tipo de convocatorias en la calle afectan o entorpecen la mesa de negociación?
—No, todo lo contrario, yo creo en las manifestaciones. Si estamos trabajando para que haya democracia, y la democracia es que haya libertad de expresión, y la libertad de expresión es que todo el que tenga una idea, así sea diferente o igual a la mía, pueda expresarlo. Así que yo respeto mucho las manifestaciones de demanda a acercar el proceso electoral. Respeto mucho inclusive el derecho que tiene todo ciudadano a venir al país.
Esto no puede diferenciarnos o enfrentarnos a nosotros, todo lo contrario. Este es un proceso donde, no solamente un liderazgo, han sido varias personas que han tenido vida política en el país y no han podido regresar. Pero también ha habido algunos sectores del país que han regresado porque hubo un 3 de enero. Sin el 3 de enero, ninguno, ni siquiera yo, hubiera regresado al país. Entonces vamos a reconocer también y agradecer también que estamos librando un proceso de cara a empujar este país a la democracia. En la cual yo le digo inclusive a Jorge Rodríguez mira tú eres médico, yo soy médico. Comprométete a la salud del pueblo venezolano. Comprométete a restaurar la institucionalidad del país. Comprométete a darle un chance a nuestros jóvenes que van creciendo, que no conocieron la democracia. Comprométete a hacer un proceso justo.
Jorge Rodríguez tiene una gran responsabilidad ante el país. No solamente este proceso de elección. Él conoce el Consejo Nacional Electoral porque él fue presidente del Consejo Nacional Electoral. Se lo conoce inclusive más que nosotros ¿no? Entonces él tiene que estar a la altura también de esta demanda que tiene el pueblo venezolano que haya elecciones libres y justas. Y yo pongo ese ladrillo que hay gente que no quería ponerlo para que se conduzca a una conversación, a un diálogo que permita dirimir las diferencias y llegar a un consenso que nos permita a nosotros tener viabilidad política para el cambio.
—La protesta es apoyada por la Plataforma Unitaria, que recientemente hizo una serie de 14 propuestas para un Gran Acuerdo Nacional. ¿Desde la mesa de diálogo han tenido quizás algún tipo de articulación para ver cómo se puede integrar este acuerdo? ¿Cómo ha sido ese proceso de diálogo entre la Plataforma Unitaria y la mesa?
—Todas las semanas nos reunimos y le consignamos un resumen de nuestra gestión. Inclusive ellos han coadyuvado en el tema. Por ejemplo, Delsa Solórzano nos ha ayudado en la asesoría en el tema de las garantías. Ella fue presidenta de la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional y tiene una vasta experiencia en el tema de los derechos humanos. Deyalitza Aray nos ha ayudado con el tema de las garantías.
Ellos nos han apoyado en este principio conductor y esperamos que nos sigan apoyando. ¿Que hay un gran consenso nacional? ¡Qué bueno! Yo creo que el país necesita consenso, necesita unión y no es una unidad por unidad, es unidad verdadera. Un voto de entrega. Yo creo de verdad que nosotros tenemos que ofrecer el corazón por los que murieron en esta lucha, por los jóvenes que pueden regresar, por los niños que están por nacer. Yo creo que un consenso nacional le vendría bien al país, pero un verdadero consenso nacional.
Desde el día uno que me hicieron a mí la propuesta, yo hablé con María Corina y le manifesté la necesidad de coadyuvar juntos esta vía. Desde el día uno yo manifesté y lo quiero decir de cara a las cámaras, mi absoluta disposición de actuar institucionalmente porque fui convocada como presidente de la Asamblea Nacional y fueron dos asambleas con diferencias, más allá de si son legítimas o no, que coadyuvaron este proceso. Y en ese sentido ella es candidata o sería la candidata clara, y bueno, tiene una posición la cual es respetable y ella va a esperar resultados.
Nosotros aceptamos que nos evalúe todo el pueblo venezolano, pero que nos den este voto de confianza en el cual responsablemente estamos solicitando, porque no hay otra vía en este momento. La única vía que yo les digo a ustedes que existe es esta mesa después del 3 de enero. Nosotros lo intentamos 27 años, mi hija tiene esta edad, no ha conocido la democracia de su país, yo la tuve que sacar de la universidad porque tuvimos que salir huyendo por haber denunciado la muerte de Fernando Albán. Por eso es que yo digo, yo tengo moral para la lucha, porque a mí me quitaron mi casa, vi morir mi familia aquí y no poder venir, salí de mi casa como médico y llegué cuidadora en España. No tengo quizás los recursos que tienen otras personas, pero tengo mucha dignidad y en mi vida podrán haberme quitado mi patrimonio económico, pero sigo siendo mi patrimonio moral, con mucha probidad.
El último autobús
Figuera hace una aclaración importante respecto a los rumores de su presunta amistad con Jorge Rodríguez desde sus años como estudiantes de Medicina en la Universidad Central de Venezuela. Ella es cinco años mayor que el jefe de la delegación oficialista, por lo que en toda la carrera solo coincidieron en una carrera electiva, pero sin conocerse directamente. Tampoco interactuaron durante la lucha estudiantil de la época, ya que pertenecían a movimientos distintos y Figuera ya estaba de salida en la política universitaria cuando Rodríguez dio sus primeros pasos.
Hace la aclaración, pues lejos del ruido mediático y de las redes sociales, reconoce que tampoco ha sido fácil sentarse con Jorge Rodríguez para negociar los términos de una transición democrática. Afirma conocer perfectamente el desenlace que tuvieron los intentos anteriores de diálogo, aunque esta vez afirma que el panorama es diferente con el apoyo de Estados Unidos supervisando todo el proceso.
“No romanticen lo que no es romántico. Ha sido un proceso duro, no ha sido fácil ni para él ni para mí. Ha habido momentos en que me provoca pararme, ha habido momentos en que me siento satisfecha del diálogo. No ha sido romántico este diálogo, pero vale la pena, porque el interés superior de la República es más importante que el dolor que yo pueda tener o inclusive la molestia que yo pueda sentir por todo el daño que hemos tenido”.
—¿Se imaginó que alguna vez usted sería precisamente la que lideraría el proceso de transición en Venezuela?
—No me imaginé, pero gracias a Dios por esta oportunidad. Porque esto es una gran responsabilidad y yo creo, de verdad, para los que dudan, inclusive de la oportunidad que estamos teniendo, yo les diría que vale la pena intentarlo y que seamos evaluados, pero intentarlo por el país. Quien esté en de primero en las encuestas electorales se va a ver beneficiado por los resultados positivos de esta experiencia. O sea, no entiendo ni entenderé cómo no se comprende este proceso en esos términos.
—¿Cree que este es el último autobús hacia la democracia?
—Yo no diría que el último autobús, porque siempre aprendí en la política que no puedes decir que esta es la última oportunidad. Pero diría que esta es la más fácil en lo difícil que lo hemos tenido, porque tenemos un primer aliado que nos acompaña, que es en este caso Estados Unidos, porque ya hemos sensibilizado a la Unión Europea y varios países de América Latina.
Fe es certeza de lo que se cree y no se ve. Por eso es que yo levanto las banderas de la fe, de la esperanza y la justicia para ir al reencuentro entre todos los venezolanos.
Publicado por Autor El Diario