Tras una remontada que muchos consideraban imposible y que no ocurría desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva se impuso este domingo en segunda vuelta ante su rival de derecha Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
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El senador acumuló el 48 % de los votos (59,7 millones) frente al 51 % del líder de izquierda (64,1 millones de votos), en lo que fue una campaña reñida, marcada por las redes sociales y la sombra electoral de su padre, condenado por golpismo.
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¿Quién es Flávio Bolsonaro? Su trayectoria antes de la campaña presidencial
Flávio Bolsonaro heredó el poder político del conservatismo luego de la condena de su padre, Jair Bolsonaro, líder indiscutible de la derecha radical brasileña, quien gobernó con ataques persistentes a las instituciones y fue condenado a 27 años de prisión por golpismo.
Flávio heredó el apellido y el capital político de su padre, aunque no la mística que le ayudó a impulsar la derecha brasileña. El senador, de 45 años, era poco conocido a nivel nacional antes de su designación y, hasta la condena de Jair, no había mostrado ambición alguna por seguir sus pasos.
Flávio Bolsonaro Foto:Flávio Bolsonaro
Sin embargo, asumió sin complejos la condición de “hijo de” y reconoció que su padre siempre sería su “brújula”, aunque se presentó como una versión más moderada del derechista radical. “Puede que yo sea más tranquilo, más dado a sonreír, más relajado y moderado. Pero tengo la sangre de un Bolsonaro”, dijo durante la campaña.
“Puede que yo sea más tranquilo, más dado a sonreír, más relajado y moderado. Pero tengo la sangre de un Bolsonaro”, dijo durante la campaña.
Para muchos bolsonaristas, su rol de hijo justificó el voto. Aunque hizo una campaña discreta e incluso salpicada por una investigación por sospechas de corrupción, la marca Bolsonaro le bastó para situarse en poco tiempo en empate técnico en las encuestas frente a Lula.
“Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, reconoció en un acto de campaña en Río de Janeiro.
Su aspecto sereno se diferencia del talante explosivo de Jair Bolsonaro y también del de otros líderes derechistas que ascendieron al poder en la región, como el argentino Javier Milei.
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“A mí me gustaría tener a Jair en las urnas. No está Jair, voy con Flávio”, dijo Marco Antonio da Rosa, un estudiante de derecho de 21 años, en el acto de campaña en Río.
Nacido en el estado de Río de Janeiro, Flávio es el mayor de los cinco hijos del expresidente y el que más se parece a él físicamente. Suele vestir chaqueta de traje y finas gafas, aunque en la campaña lució a menudo la camiseta de la selección de Brasil, como hacía su padre.
Abogado de profesión, fue diputado estatal en Río de Janeiro a los 21 años y senador a los 37.
En un video grabado en su casa, su esposa Fernanda, que es dentista, se atribuyó el mérito de que sea más dócil que su padre y bromeó: “Lo reeduqué”. Padre de dos hijas, cultiva una imagen de hombre devoto. Uno de sus principales lemas es “ven con fe”.
Las polémicas e investigaciones que mancharon la campaña
La campaña de Bolsonaro se vio permeada por una investigación por sospechas de corrupción y lavado de dinero en el caso de un biopic sobre su padre, financiado en parte por un banquero detenido por estafa.
Flávio negó, en un principio, la cercanía con Daniel Vorcaro, pero terminó por admitir que le había pedido dinero y que había viajado en su jet privado.
Familia Bolsonaro durante una manifestación. Foto:AFP
También tuvo una disputa familiar con su madrastra, la exprimera dama Michelle Bolsonaro, quien publicó un video en Instagram diciendo que Flávio la había “humillado”.
Michelle aceptó una disculpa. Cuando era legislador en Río, Bolsonaro fue acusado de participar en un esquema para quedarse con una parte de los salarios de sus asesores, pero el caso fue archivado.
Las promesas de la campaña de Bolsonaro
“Verán a Jair Messias Bolsonaro poner la banda presidencial a su hijo”, dijo Flávio a una multitud de más de 70.000 simpatizantes en São Paulo.
El hijo del expresidente centró sus discursos en ataques contra Lula da Silva y en promesas de mano dura contra el crimen y recortes del gasto público.
En videos de inteligencia artificial se presentó como un héroe al rescate de Brasil a bordo de un caza; en uno de ellos, su avatar disparaba contra narcotraficantes en una lancha.
Prometió, además, que de quedar electo no se presentaría a una reelección.
Aun así, era difícil saber con certeza cuáles eran sus convicciones. Criticó con dureza la propuesta de Lula de reducir la semana laboral, pero terminó votando a favor de ella en vísperas de la segunda vuelta. También se esforzó más que su padre por cultivar el voto femenino.
En una biografía de su padre que escribió en 2017, Flávio mostró un lado más reaccionario. Defendió el golpe militar de 1964 como una intervención necesaria para impedir una toma del poder por los comunistas y describió el régimen militar, que duró hasta 1985, como un “periodo que algunos gustan de llamar dictadura”. Elogió al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, condenado por tortura, a quien calificó de “héroe nacional” y “hombre recto y de principios”.
La relación con el Congreso: la carta a favor de Bolsonaro
El Senado de Brasil aprobó la reducción de la jornada laboral. Foto:EVARISTO SA
El analista político Thomas Traumann señaló que un gobierno de Flávio Bolsonaro hubiera tenido la capacidad de aprobar reformas políticas gracias a la influencia de su partido y de la derecha en el Legislativo, aunque matizó que necesitaría el apoyo de la centroderecha para los cambios más ambiciosos, lo que limitaría el riesgo de deterioro democrático.
La profesora Ana Evangelista Mauad, de la Universidad Javeriana, explicó que el Partido Liberal (PL) tiene la mayoría de diputados y senadores, y que cuenta además con una coalición de derecha alineada con sus propuestas. Daniel Zovatto, director de Radar Latam 360, fue más lejos: advirtió que esa base parlamentaria le habría permitido darle incluso la fuerza necesaria para reformar la Constitución.
Escenarios que, con la victoria de Lula, no ocurrirán, al menos por el próximo periodo presidencial.
Amnistía y prioridades políticas
El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro. Foto:AFP
Según Traumann, las primeras prioridades de Flávio Bolsonaro eran sacar de prisión a su padre y reformar el Supremo Tribunal Federal (STF). Daniel Bramatti, editor de Estadão Verifica, añadió a esa lista un acuerdo con Trump y la liberación de “los generales golpistas”.
Zovatto advirtió que una amnistía a quienes intentaron quebrar el orden constitucional habría enviado “una señal devastadora” y mostraría a toda la región que un golpe fallido puede convertirse en una apuesta a la espera de una victoria electoral.
“Las urnas otorgan el derecho a gobernar. No conceden el derecho a quedar por encima de la ley”, afirmó.
Las urnas otorgan el derecho a gobernar. No conceden el derecho a quedar por encima de la ley.
Mauad agregó que, en ese escenario, el primer blanco hubiera sido el magistrado Alexandre de Moraes, porque muchos legisladores hicieron campaña con esa bandera. Sería, dijo la profesora, “algo inédito, que nunca ha pasado”.
Asimismo, Traumann advirtió que, de suceder, la percepción de riesgo para la democracia aumentaría la polarización y pondría a prueba la resiliencia de las instituciones frente a un nuevo gobierno de los Bolsonaro.
Asimismo, Traumann advirtió que, de suceder, la percepción de riesgo para la democracia aumentaría la polarización y que “la resiliencia de las instituciones pasaría por una prueba en un nuevo gobierno de los Bolsonaro”.
También, Bolsonaro se jactó de tener una buena relación con Donald Trump, aliado de su padre, tras reunirse en privado con el republicano en la Casa Blanca este año. Sus mítines incluyeron banderas estadounidenses y muñecos inflables del mandatario.
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“Comparado con su padre, es más afable y accesible, pero eso no significa que no sea ideológicamente de extrema derecha”, dijo Traumann.
*Con reportería de Stephany Echavarría desde Bogotá.
Publicado por Autor El Tiempo