El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro se enfrentaron este viernes en un último debate antes de la segunda vuelta de las elecciones en el que se atacaron por la economía, la seguridad y la corrupción.
Y si bien los aspirantes moderaron el tono en busca de captar indecisos, se retaron y acusaron de corruptos.
Los dos candidatos se medirán el domingo en las urnas en una segunda vuelta ajustada y de desenlace incierto para la que todas las encuestas sitúan a ambos en empate técnico.
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Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro durante un debate previo a la segunda vuelta en Brasil. Foto:AFP
El dirigente progresista y el hijo mayor del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022) se vieron a cara a cara en los estudios de Globo de Río de Janeiro, la cadena con más audiencia del país, tras el tenso debate del domingo pasado en la emisora Band.
Ambos fueron trajeados. Flávio compareció con corbata; Lula, sin ella. Bolsonaro se muestra confiado en sumar a Brasil a la ola conservadora en América Latina, mientras el mandatario busca la «virada», como llaman los brasileños a una remontada en el fútbol.
El senador, el más votado en la primera vuelta con el 47 por ciento de los votos, dos puntos más que Lula, quiso exhibir un talante moderado, con un discurso aspiracional en el que prometió «futuro» y «prosperidad».
Lula tuvo uno de sus primeros momentos estelares cuando replicó a Flávio Bolsonaro el insulto de “nuevededos”, algo que los bolsonaristas suelen usar para descalificarle. “No voy a permitir que un miliciano me llame ‘nuevededos’, no lo voy a permitir”, dijo Lula apelando a su biografía, su trabajo en la metalurgia, y haciendo una contraposición con la vida acomodada del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que “nunca trabajó en la vida”. En su turno de réplica, Flávio Bolsonaro le pidió disculpa
— EL PAÍS América (@elpais_america) October 24, 2026
El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) empezó ridiculizando a su adversario. Lo comparó con «aquellos estudiantes que memorizan, pero no aprenden» para denunciar su falta de preparación y lo acusó de no conocer «ni un poco Brasil».
Cerca de cumplir 81 años, el gobernante se mostró algo confundido con la dinámica del debate y, muchas veces, no supo controlar los tiempos, a lo que Flávio reaccionó con cierta arrogancia preguntando si su rival estaba escuchando correctamente.
Moderación del tono y ataques mutuos
Tras un primer debate en el que se insultaron, ambos candidatos se esforzaron esta vez en hablar más de propuestas y se llamaron por los nombres de pila, en los estudios de la TV Globo en Rio de Janeiro.
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Lula atacó la menor experiencia de su rival, mientras que Bolsonaro lo presentó como un candidato del pasado.
Lula y Flávio Bolsonaro chocaron durante el primer debate Foto:EFE
Sin su clásica corbata con los colores brasileños, Lula dijo que «este muchacho» «no conoce Brasil» ni sabe «lo que es el hambre».
Bolsonaro acusó al personal de dejar un «país quebrado» con «ideas que no funcionan más» y lo cuestionó: «¿Por qué las cosas están tan caras?».
Lula, que acaba de adquirir su primer celular, invitó varias veces a la audiencia a «googlear» las afirmaciones de su rival, quien le retrucó: «¿Quién gobierna Brasil, tú o Google?».
Ambos candidatos empatan en 50% de intención de voto, según un sondeo divulgado el jueves por el instituto Datafolha. Hace dos semanas, el senador aventajaba en cuatro puntos al izquierdista.
Lula y Flávio Bolsonaro durante el primer debate presidencial. Foto:EFE
El episodio del insulto de ‘nuevededos’
El formato, más rígido que durante el debate del domingo en TV Band, hizo que los candidatos mantuvieran una distancia física durante las dos horas de programa y se retaran menos.
Flávio Bolsonaro fue criticado en esa ocasión por colocarse a menudo detrás de Lula y negar con la cabeza mientras este hablaba.
Pero el viernes también hubo momentos de tensión.
Bolsonaro acusó a Lula de entregar beneficios sociales «con una mano y sacarlos con los nueve dedos», en alusión a una amputación que el mandatario sufrió trabajando como tornero mecánico.
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Lula salió del atril y dijo: «No voy a permitir que un miliciano me llame nuevededos, alguien que nunca trabajó en la vida, que el primer empleo que tuvo es falso», en referencia a los nexos de la familia Bolsonaro con parientes de grupos paramilitares de Río de Janeiro.
Simpatizantes de Lula Da Silva durante una manifestación en Río de Janeiro, Brasil. Foto:AFP
Los aliados de Lula, sentados entre el público, rompieron a aplaudir.
Bolsonaro le pidió disculpas, pero lo desafió: «¿Tú pedirás disculpas al pueblo brasileño que sufre con la inseguridad?».
El hijo de Jair Bolsonaro lo atacó también en el costo de vida, mientras Lula acusó a su rival de buscar cortar el gasto público inspirándose en la «motosierra» del ultraliberal argentino Javier Milei, quien recortó numerosos programas sociales.
Flávio atiza a Lula con la inflación
Separados por una enorme distancia y detrás de sus atriles, el alto nivel de endeudamiento fue uno de los temas más abordados por el primogénito de Jair Bolsonaro.
Según datos oficiales, las familias dedican ya cerca de un tercio de sus salarios a pagar sus deudas, un nivel récord.
«Lula, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un supermercado?», le preguntó.
Simpatizantes de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño, Jair Bolsonaro. Foto:Agencias
Flávio acusó al Gobierno de Lula de «despilfarrar» el dinero público, lo que a su juicio ha obligado al Banco Central a mantener una tasa de interés elevada, hoy en el 13,75 % anual, lo que está asfixiando la economía.
El jefe de Estado rebatió con datos de su gestión, como el crecimiento por encima del 2 % y la subida del salario por encima de la inflación, y alertó de que su adversario seguirá la receta neoliberal de recortes del presidente argentino, Javier Milei.
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En este sentido, le preguntó directamente si «le va a pedir prestada la motosierra» a su par argentino. Flávio, por el contrario, defendió la gestión de Milei y culpó al kirchnerismo de la difícil situación económica que atraviesa el país.
Lula siembra sospechas sobre Flávio
El presidente puso en duda el compromiso con la seguridad de su contrincante, recordando que este defiende ante la Justicia a un policía acusado de matar a Ana Clara, de 5 años, en Río de Janeiro durante una acción contra supuestos narcotraficantes.
Para intentar desestabilizarlo, el equipo de Lula sentó entre el público a la madre de Ana Clara. Flávio prestó su solidaridad por «esa tragedia», pero volvió a defender al agente. «Fue en un intercambio de tiros en una zona de conflicto», afirmó.
Según los periodistas que se encontraban en el estudio, la madre reaccionó llamándolo «mentiroso» en voz alta.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño, Jair Bolsonaro. Foto:Agencias
Flávio, por su parte, prometió mano dura contra el crimen e incluso defendió eliminar la edad mínima de responsabilidad penal para los casos de violación.
El debate bajó aún más al barro en la recta final, cuando ambos tuvieron ocho minutos para hablar de lo que quisieron y optaron por lanzar las sospechas de corrupción que pesan sobre unos y otros.
Ataques al final del debate
En el último bloque de discusión libre, los candidatos dejaron de lado las propuestas para lanzarse en un sinfín acusaciones de corrupción y mentiras.
Lula cuestionó a Bolsonaro por las declaraciones del futbolista brasileño Richarlison, que acusa al senador de haberle arrebatado los derechos de ocupación de una isla en Río de Janeiro. Bolsonaro lo negó.
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«¿Qué gusto tenía ese whisky, Lula? El de la vergüenza», contraatacó el senador, en relación con un supuesto licor que le habría regalado un empresario detenido en Brasil.
«Seguramente se lo tomó usted», dijo Lula.
Flávio trajo a colación las investigaciones por tráfico de influencias que enfrenta el hijo mayor de Lula, mientras que el presidente desafió a su adversario a explicar la relación que mantenía con Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, encarcelado por un enorme escándalo financiero.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil. Foto:AFP
Flávio es investigado en la Corte Suprema por sospechas de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas por unos pagos de Vorcaro supuestamente para financiar una película sobre su padre.
«¡Ten el coraje de decir que son muy amigos!», le dijo Lula en uno de los últimos intercambios de palabras.
El debate llega al final de una campaña que se encendió en el segundo turno, tras la victoria inesperada en el primero del senador, con promesas de lucha contra la inseguridad y recortes del gasto.
El campo lulista salió a las calles y se organizó contra el dominio de la derecha en las redes sociales.
Lula, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, se presenta como defensor de la democracia y apuesta al rechazo a un regreso de los Bolsonaro al poder.
Jair Bolsonaro (2019-2022) cumple una condena de 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones contra Lula en 2022.
Publicado por Autor El Tiempo