El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes por sorpresa un amplio paquete de reformas económicas en el turismo, el comercio exterior, la inversión extranjera y el papel del sector privado, entre otros ámbitos, argumentando que «son tiempos en que hay que cambiar».
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Un triciclo pasa frente al Gran Hotel Bristol en La Habana, Cuba Foto:AFP
Díaz-Canel afirmó en unas declaraciones a medios cubanos difundidas por la televisión estatal que estos cambios deben responder a «las exigencias de los tiempos actuales», de agilizar y dinamizar la economía, de descentralizar y dotar de una mayor «autonomía» a distintos actores, en referencia a la crisis del país, y no tanto a las presiones de Estados Unidos para que la isla emprenda profundas reformas económicas y políticas.
«El país no está detenido. El país está enfrentando con inteligencia toda esta situación. No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando todo lo que hacemos. Nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad», agregó el presidente.
Este paquete, comentó, será ratificado en las próximas semanas por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), el corazón del poder en la isla, y luego los evaluará la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, legislativo unicameral), que siempre aprueba por unanimidad las propuestas que le llegan.
Estos cambios, independientemente del origen de su propuesta, van en la dirección hacia la que apunta Washington, pero no parecen tan sustantivos como los que reclama la administración del presidente Donald Trump.
Reformar el negocio del turismo
Entre las medidas anunciadas destaca la apertura a «nuevas modalidades» y «nuevos actores» en el sector turístico, una de las antiguas locomotoras económicas del país, para «explotar» el parque hotelero de la isla tras la reciente retirada total o parcial de las principales empresas extranjeras (entre ellas las españolas Meliá, Iberostar y Blue Diamond) para evitar sanciones de EE. UU.
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Desde entonces han quedado en el aire las operaciones de medio centenar de instalaciones hoteleras propiedad del Estado cubano (y en su mayoría de Gaviota, una empresa del conglomerado de los militares, Gaesa) que eran gestionadas por estas cuatro hoteleras.
Díaz-Canel habló asimismo de reformar el negocio inmobiliario, donde apuntó cambios en la gestión y la búsqueda de «nuevas modalidades» y «nuevos actores», sin aportar más detalles.
El Estado cubano es el propietario de los hoteles en la isla, con más de 84.000 habitaciones, y cuenta además con grandes empresas de alquiler de inmuebles.
El presidente cubano indicó que se van a eliminar las importadoras. Foto:AFP
También habló de aumentar la «autonomía» de las empresas estatales en materia de salarios, de inversión de utilidades (beneficios), de importación y exportación, de asociación con otros actores económicos, de diseño de planes de negocio y de acceso al mercado cambiario.
El presidente cubano indicó que se van a eliminar las importadoras, empresas estatales que intermedian obligatoriamente todo comercio exterior, para que este sector sea «más dinámico», y avanzó el fin de las limitaciones a la importación de vehículos.
Agricultura e inversión extranjera
La liberalización también afectará al campo, afirmó Díaz-Canel, quien señaló que a los productores agrícolas se les va a permitir el acceso directo a los insumos, la asociación con diferentes actores, la tenencia de cuentas «reales» (con respaldo en efectivo), la participación en el mercado cambiario y se va a tratar de hacer que sus trámites burocráticos sean «lo más ligeros posibles».
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Subrayó que el Gobierno quiere «incentivar» la inversión extranjera directa y destacó en este punto el papel que pueden jugar los cubanos residentes en el exterior, que van a contar con las mismas condiciones que sus connacionales en la isla.
Cuba enfrenta una crisis energética sin precedentes. Foto:AFP
Sobre el sector privado, anunció que se van a abrir más sectores de la economía a los actores no estatales. Las empresas privadas, con hasta 100 empleados, fueron autorizadas en 2021 y ocupan un lugar creciente en el tejido económico cubano.
Díaz-Canel retomó de nuevo la pretensión de su Gobierno de «avanzar gradualmente eliminando los subsidios a productos» -en referencia a las libretas de abastecimiento (cartilla de racionamiento), cada vez más escuetas pero aún universales- para ir llevando el sistema social hacia el «subsidio a personas», centrado en colectivos vulnerables.
A la espera de una reforma estatal
En otros temas, el líder cubano se refirió a «una reestructuración del aparato del Estado», con menos ministerios y «una reducción importante» de los empleados estatales, que deberá ser aprobada en julio por el Parlamento. La reducción del número de funcionarios ya había sido anunciada hace tres años sin concretarse.
Asimismo indicó que las reformas también buscan acabar con las «contradicciones» entre planificación central y mercado y entre centralización y descentralización.
Cuba lleva más de seis años en una grave crisis estructural que ha contraído su economía más de un 15 % entre 2020 y 2025. Sin embargo, la presión estadounidense desde este enero, con un bloqueo petrolero y una nueva oleada de sanciones secundarias, agudizó la precariedad en la isla.
Entretanto, países como México, Rusia, China y Uruguay han enviado cargueros con ayuda a la isla de 9,6 millones de habitantes.
Buque de la Armada colombiana ARC Caribe llega Cuba con ayuda humanitaria, el 12 de junio de 2026. Foto:AFP
Este viernes, un cargamento de ayuda humanitaria llegó procedente de Colombia. El gobierno de Gustavo Petro informó que el barco transportó unas 100 toneladas de alimentos, medicinas, insumos hospitalarios y paneles solares, «ante las dificultades que enfrenta la isla por los efectos de fenómenos naturales recientes y la compleja situación energética y económica».
Colombia ya había enviado a La Habana donaciones para paliar el desabastecimiento y para los damnificados por el huracán Melissa.
Publicado por Autor El Tiempo