Pocos analistas conocen América Latina como Michael Reid. Nacido en el Reino Unido, su dedicación a la región comenzó en 1982, cuando trabajó para medios como The Guardian y la BBC. Ese sería el preámbulo de una larga carrera en The Economist, donde llegó a ser el editor de la sección Américas del influyente semanario, así como autor de la aplaudida columna Bello. Aunque ahora reside en España, no pierde de vista a esta parte del mundo, a la cual viene con frecuencia. Contestó las preguntas de EL TIEMPO mientras viajaba en tren de Londres a París la semana pasada.
LEA TAMBIÉN

Dicen que de lejos se ve más claro. ¿Cómo observa a América Latina desde la distancia?
Con problemas enquistados, resiliencia y cambio. Los problemas son evidentes. Generalizando, un crecimiento económico insuficiente, una crisis de inseguridad en muchos países y la incapacidad de los estados de mejorar los servicios públicos básicos y la infraestructura. Pero hay resiliencia: la estabilidad macroeconómica se mantiene y ahora se la está buscando en Argentina y Venezuela, que la habían desdeñado. También, a pesar de todo, la democracia aguanta en la gran mayoría de países. Hay un cambio político con el giro a la derecha.
¿Qué es diferente esta vez?
En algunos casos es una derecha más extrema que la del pasado. En segundo lugar, hay motivos para pensar que será un ciclo político largo. Las razones son la importancia de la seguridad como tema, el conservadurismo social, excepto en los países del cono sur, y el fracaso de muchos gobiernos de izquierda. Y eso dependerá sobre todo del desempeño de los nuevos presidentes.
LEA TAMBIÉN

¿Cuál es su pronóstico respecto a las elecciones de Brasil?
La elección es muy reñida, pues las últimas encuestas indican que habría un empate en la segunda vuelta. Hay especulación en Brasil en el sentido de que habrá más revelaciones de vínculos entre Flavio Bolsonaro y Daniel Vorcaro, un banquero bajo investigación por un supuesto fraude masivo. Por otro lado, hay razones para pensar que el electorado de Bolsonaro podría estar más motivado que el de Lula. Y hay preocupación de que podría haber intervenciones de Estados Unidos en favor de Bolsonaro. En resumen, cualquiera de los dos podría ganar.
Flávio Bolsonaro es el mayor contendor de Lula. Foto:Mauro Pimentel. AFP
Milei parece estar en problemas en Argentina, al igual que Kast en Chile y Noboa en Ecuador, entre otros. ¿Hay alguna lección general que se pueda extraer de sus dificultades?
Creo que los problemas y los puntos de partida de sus países son diferentes: estabilización económica y lucha contra la inflación en Argentina; aumentar el crecimiento en Chile y seguridad en Ecuador. Milei y Noboa han estado en el poder más tiempo que Kast. Dicho eso, para Milei ahora también es imperativo que la economía y el empleo crezcan. Tal vez tienen en común que les era más fácil ganar elecciones que gobernar con éxito.
El presidente de Chile, José Antonio Kast (izquierda), y el presidente de Argentina, Javier Milei. Foto:AFP
Venezuela sigue siendo una incógnita y, al mismo tiempo, una desilusión. ¿Coincide con esa apreciación?
Efectivamente, es así. Es una desilusión para los venezolanos que el presidente Trump no muestre ningún interés en una transición democrática y en unas elecciones pronto. Ya se está hablando en Washington de elecciones en 2029. Otra desilusión es el contrato para la explotación petrolera entre Pdvsa, el Pentágono y la empresa de Alejandro Betancourt López, un venezolano bajo investigación en Suiza y España. La administración de Delcy Rodríguez está intentando comprar tiempo mientras que la producción de petróleo y gas aumenta. Pero ella carece de legitimidad, y la situación no es estable. La población no siente una recuperación económica y la gestión de los terremotos fue lamentable. Si surgen protestas en la calle, sería difícil que ella las reprima como Maduro.
Donald Trump y Delcy Rodríguez durante su reunión en Nueva York. Foto:EFE
¿Quién cree que ha acertado y quién se ha equivocado respecto al manejo de la relación con Estados Unidos?
No es nada fácil manejar la relación con los EE. UU. de Trump. La presidenta Sheinbaum la tiene más difícil que nadie, dado la integración profunda, o dependencia, si quieren, de México y su vecino del norte. Ella ha mantenido unas líneas rojas de soberanía en la retórica, pero ha cedido bastante en la práctica, sobre todo en seguridad. Enfrenta un desafío en la medida en que Washington busca la extradición de políticos del partido gobernante. Por otro lado, Lula ha resistido los aranceles punitivos de Trump y no acepta intromisiones en la política interna de Brasil. Hasta ahora ha sido beneficiado políticamente con esa posición. A su vez, Milei ha sido el más beneficiado por la administración norteamericana, con la garantía de ayuda financiera que le ayudó a sortear las elecciones de medio periodo el año pasado y las declaraciones de Trump sobre las Malvinas. Finalmente, Gustavo Petro manejó muy mal la relación, cayendo en provocaciones. Para los demás, es cuestionable hasta qué punto una sujeción a Trump beneficia a sus países.
LEA TAMBIÉN

Hablemos de Colombia. ¿Cómo califica este primer mes y medio de gobierno de Abelardo De La Espriella?
Es muy temprano para responder. Con algunas excepciones, no ha nombrado personas de reconocida capacidad en puestos clave. Tampoco se debe confundir un protagonismo teatral del Presidente con una política de seguridad seria. Pero hay que reconocer que Petro dejó una situación muy difícil, con déficit fiscal y externo grandes y un deterioro grave en la seguridad. Hay que dar al presidente De La Espriella un poco de tiempo antes de formar un juicio más completo.
Abelardo De La Espriella, Foto:Abelardo De La Espriella,
¿Dónde están los riesgos y dónde las oportunidades para Colombia?
Hay varios riesgos. El Niño seguramente va a traer sequía y problemas de generación eléctrica. El nuevo gobierno sabe que tiene que ejecutar un ajuste económico significativo que podría tener un impacto sobre su popularidad. La seguridad podría empeorarse antes de que mejore. Pero sí hay oportunidades. Las hay de inversión en gas, sobre todo. Una mejor seguridad ofrecería beneficios económicos y sociales.
¿Considera que el país está polarizado y que la izquierda eventualmente regresará?
Por ahora, el país sigue polarizado y no hay que olvidar que De La Espriella ganó por un margen muy estrecho. Hay un riesgo de conflicto social en la calle, aunque por ahora me parece que la población le está dando el beneficio de la duda. Tiene la ventaja de que parece que Petro no quiere dejar emerger otros liderazgos en la izquierda. Pero si el nuevo gobierno no logra una gestión exitosa, claro que podría volver la izquierda al poder en el futuro.
LEA TAMBIÉN

¿Hay motivos para el optimismo?
Siempre hay motivos para el optimismo en América Latina. A pesar de todo, las sociedades son resilientes. Estar lejos de guerras es una ventaja. La región tiene minerales críticos y claves para la transición verde. Pero hace falta inversión en capital humano, sobre todo educación y salud de calidad, además de infraestructura. Felizmente, la región cuenta con bancos de desarrollo poderosos, como la CAF. Hay que aprovecharlos.
Siempre hay motivos para el optimismo en América Latina. A pesar de todo, las sociedades son resilientes. Estar lejos de guerras es una ventaja
Finalmente, en un mundo más fragmentado en el cual las tensiones geopolíticas vienen al alza, ¿puede América Latina encontrar el camino?
No es fácil que América Latina encuentre un camino en este mundo de fragmentación, confrontación geopolítica y abandono del multilateralismo y la diplomacia para solucionar conflictos. Tiene que gestionar las relaciones tanto con Estados Unidos como con China. Hace tiempo que América Latina dejó de hablar con una voz fuerte y unida en el mundo. Tercerizar la política externa a la Casa Blanca no es una solución. Hay que promover una agenda propia que refleje los intereses y valores de la región y llegar a unos puntos mínimos de acuerdo. Como reza el cliché: si no estás en la mesa, estás en el menú.
RICARDO ÁVILA PINTO
Analista Sénior
Para EL TIEMPO
En X: @ravilapinto
Publicado por Autor El Tiempo