Mientras Bolivia ingresa este lunes en su cuarta semana de masivas protestas, el presidente Rodrigo Paz anunció que reducirá a la mitad su sueldo y el de sus ministros.
«Este presidente ha asumido la decisión, como parte del esfuerzo y el compromiso con el país, de rebajarse el salario en 50%», anunció Paz en un acto cívico en la ciudad de Sucre (sureste), en un intento por apaciguar la ola de bloqueos y marchas que exigen su renuncia.
El mandatario centroderechista de 58 años afronta la peor crisis de su corta gestión de gobierno que comenzó en noviembre pasado, con bloqueos de carreteras que mantienen cercada a La Paz, capital política de Bolivia.
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Las organizaciones que lideran las protestas, como los campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana (COB) y los seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019), volvieron a marchar hoy desde la ciudad vecina de El Alto hacia el centro de La Paz, la sede del Gobierno y el Legislativo.
También hubo otras movilizaciones que llegaron desde el sur y el norte de la ciudad, que pasaron por las calles aledañas a la plaza Murillo, el centro del poder político boliviano que está resguardado por policías antidisturbios y policías militares desde la semana pasada.
Allí, grupos de manifestantes intentaron forzar su ingreso, por lo que la Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersarlos.
El sueldo del gobernante en Bolivia es de unos 24.000 bolivianos (3.448 dólares), según un decreto de 2024, que no ha sido modificado y que es una medida más bien simbólica, pues el salario de Paz no está entre las demandas de los manifestantes.
Los protestantes rechazan la política económica liberal de Paz, le exigen aumentos salariales y lo culpan de la distribución de gasolina de mala calidad que dañó miles de vehículos.
«¿Qué queremos? ¡Que renuncie!, ¿Cuándo? ¡Ahora!», grita la muchedumbre que detonó petardos, según constataron periodistas de AFP.
Protestas en La Paz, Bolivia, contra el presidente Rodrigo Paz Foto:AFP
Con la promesa de cortar 20 años de políticas izquierdistas de sus antecesores Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2002-2025), Paz, economista de profesión y proveniente de una familia de tradición política acomodada, se acercó a Estados Unidos, a organismos financieros internacionales y a los empresarios, y marcó distancia con gremios laborales.
Además de marchas casi diarias, hay medio centenar de bloqueos de rutas en todo el país, según datos oficiales.
Esto también desató bloqueos callejeros de algunos sindicatos de transportistas por la escasez de combustibles en La Paz, mientras que un grupo de manifestantes impide el ingreso y salida de pasajeros y encomiendas en las puertas del Aeropuerto Internacional de El Alto.
Las protestas provocaron desabastecimiento de alimentos, medicamentos y gasolina.
Paz extiendde una rama de olivo, pero dice que una «minoría no puede abusar»
Respecto a las exigencias de su dimisión, el mandatario afirmó que hará respetar la Constitución frente a los sectores que piden su renuncia y aseguró que «una minoría» no puede gobernar ni «abusar» del país.
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Protestas en La Paz, Bolivia, contra el presidente Rodrigo Paz Foto:AFP
«Bolivia tiene una Constitución y la haremos respetar (…) Una minoría no nos puede gobernar, una minoría no nos puede abusar y haremos cumplir esa Constitución», afirmó Paz durante el aniversario 217 de la gesta libertaria de Sucre, la capital constitucional y sede del poder Judicial en el sur del país.
«No voy a dialogar con los que no dialogan, porque esos no entienden de la libertad», añadió.
Protestas en La Paz, Bolivia, contra el presidente Rodrigo Paz Foto:AFP
Paz ratificó a los sectores movilizados que su Gobierno no aplicará una «privatización» de las empresas bolivianas y que tampoco habrá incrementos en los costos de los servicios de electricidad, educación o salud, como señalan algunos dirigentes.
«Si tienen alguna duda, vengan donde el presidente y hablaremos de esas dudas», fue la invitación de Paz a los grupos que mantienen sus protestas.
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El mandatario también ofreció una disculpa por no haber podido reunirse anteriormente con las organizaciones sociales y aseguró que abrirá un espacio para que eso ocurra.
El gobierno boliviano ha denunciado que estas movilizaciones buscan «alterar el orden democrático» y acusó de instigarlas al expresidente socialista Evo Morales, prófugo por un caso de presunta trata de una menor.
El líder cocalero instó al gobierno el domingo a que llame a nuevas elecciones en 90 días.
Entretanto, a comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, ha expresado un firme apoyo a la democracia boliviana.
El secretario de Estado, Marco Rubio dijo la semana pasada que Estados Unidos no permitirá «que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente».
*Con AFP y EFE
Publicado por Autor El Tiempo