El proyecto Sea Lion, centro de la nueva disputa diplomática entre Argentina y el Reino Unido, busca convertirse en la primera explotación petrolera comercial en las islas Malvinas. El plan, que fue objeto de una demanda en Argentina, es impulsado por la compañía israelí Navitas y la británica Rockhopper, en un territorio cuya soberanía es motivo de tensiones entre ambos países desde hace más de seis décadas.
Ubicado a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en aguas del Atlántico sur y a 450 metros de profundidad, Sea Lion fue el primer yacimiento de petróleo descubierto en la cuenca que rodea las Malvinas. El hallazgo fue anunciado por Rockhopper en mayo de 2010.
LEA TAMBIÉN

Navitas ingresó al proyecto en 2020 al adquirir el 30 % de participación. Actualmente es la operadora de esta iniciativa y controla el 65 % de Sea Lion, mientras que Rockhopper conserva el 35 % restante.
Las compañías dieron un paso decisivo en diciembre de 2025 al aprobar la inversión final, pero esta semana quedó en medio de la nueva escalada entre Londres y Buenos Aires a raíz de las declaraciones del mandatario Donald Trump, quien sugirió revisar la posición de Estados Unidos sobre la soberanía del archipiélago.
Argentina, que reclama la soberanía de las Malvinas desde su ocupación por el Reino Unido en 1833, rechaza el proyecto al considerar que los permisos de explotación fueron otorgados de manera unilateral e ilegal por las autoridades isleñas.
LEA TAMBIÉN

Por su parte, una demanda presentada esta semana por abogados ambientalistas y excombatientes de la guerra de 1982 cuestiona tanto la cuestión de soberanía como los posibles impactos ambientales de la explotación offshore.
Argentina considera ilegítima cualquier explotación de hidrocarburos en la zona sin su autorización, mientras que el Reino Unido respalda las licencias concedidas por las autoridades de las islas y este viernes reafirmó su soberanía sobre las islas que llaman ‘Falkland’.
Además de la inversión multimillonaria en marcha, el proyecto promete generar producción comercial por varias décadas, un escenario que Buenos Aires observa con preocupación al considerar que fortalece la presencia británica en un territorio cuya soberanía reclama desde hace casi dos siglos.
LEA TAMBIÉN

Una inversión de 3.900 millones de dólares
Sea Lion contempla una inversión de 1.800 millones de dólares hasta la obtención del primer barril de petróleo, que estaría prevista para marzo de 2028, y otros 2.100 millones de dólares para las etapas posteriores de explotación.
La vida útil estimada del desarrollo es de 30 años y, según Navitas, al 31 de julio Sea Lion contaba con reservas probadas y probables de 314 millones de barriles de petróleo.
No obstante, el desarrollo se realizará por fases, comenzando por el Área de Desarrollo Norte (NDA), donde se perforarán inicialmente 11 pozos submarinos conectados a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO).
LEA TAMBIÉN

Tres años después empezaría la segunda etapa, con la extracción de crudo en 12 pozos, y luego, se desarrollará el Área de Desarrollo Central (CDA), donde se prevé perforar 20 pozos en una primera fase y comenzar la producción hacia finales de 2030. Más adelante se sumarán otros 18 pozos.
Las obras ya avanzan, en medio de las tensiones
Mientras esta semana el presidente de Argentina Javier Milei ha llamado la atención sobre este proyecto, Navitas y Rockhopper aseguran ya tener acuerdos con proveedores, contratistas y comercializadores.
La plataforma flotante que operará durante la primera fase, denominada Aoka Mizu, será sometida este mes a trabajos de modernización en el sudeste asiático antes de ser trasladada a las Malvinas.
Este capítulo se suma a seis décadas de reclamos argentinos sobre la soberanía de las islas. Foto:Collage generado con IA / AFP
Además, Navitas anunció en agosto la compra por 125 millones de dólares del buque OSX-1, que será utilizado como segunda unidad de producción flotante. Según las compañías, esta incorporación permitirá acelerar el desarrollo del proyecto y elevar la producción hasta alcanzar los 180.000 barriles diarios hacia finales de 2030.
Rockhopper, que opera en las Malvinas desde 2004 y cotiza en la Bolsa de Londres, señaló que el objetivo es aprovechar el OSX-1 para acelerar la explotación del Área de Desarrollo Central.
Mientras tanto, en las islas continúan los trabajos de infraestructura, que incluyen la adecuación de muelles, la preparación de una base logística costera, la construcción de alojamientos para trabajadores y otras obras necesarias para recibir la plataforma de perforación, prevista para comienzos de 2027.
Con información de Efe*
Publicado por Autor El Tiempo