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Vivimos tiempos de cambios rápidos, donde lo global y lo de afuera suelen tapar lo cultural de nuestros pueblos. Algo que preocupa es que ya no le damos importancia a las costumbres, esas cosas que siempre han creado quiénes somos como grupo. Si no nos esforzamos por cuidar y darle valor a lo que nos identifica, corremos el peligro de que nuestra sociedad se rompa y los jóvenes no se sientan parte de su historia.
A muchos jóvenes les llama más la atención la cultura occidental y otras cosas, y ven sus propias costumbres como algo viejo o aburrido. Esto, porque no se transmite de padres a hijos y no se enseña, y así se acaba lo que mantiene viva la cultura.
Las costumbres no son solo bailes o cosas antiguas; son todo lo que sabemos, creemos, los ritos, cómo vivimos y los valores que tiene nuestra comunidad. Si las perdemos, perdemos también el sentirnos parte de algo y la conexión con nuestra historia, que es lo que hace que las personas se sientan en casa.
Es muy importante que las comunidades, los lugares importantes y los gobiernos se hagan cargo de valorar y proteger lo que nos identifica. No solo guardar las cosas culturales, sino crear espacios para que los jóvenes las vivan, las entiendan y las hagan suyas, dándoles un nuevo valor en el mundo de hoy.

Si no nos conectamos con las costumbres, se debilita lo que nos identifica, y esto puede traer problemas. Perder esta conexión cultural hace que nos sintamos fuera de lugar y que se pierdan los valores que unen a la comunidad.
Dejar de lado nuestras costumbres es una señal de que no estamos prestando suficiente atención a cómo construimos la identidad cultural de nuestros pueblos.
Es una advertencia para darnos cuenta de lo valioso que es lo nuestro y hacer cosas para fortalecer esa identidad, para que los jóvenes puedan construir su presente y futuro sobre la base de su historia cultural. Si no, corremos el riesgo de que los pueblos pierdan no solo sus costumbres, sino lo que son.
*Lea también: «Transformaciones: Humanidad», por Valentina Rodríguez
Rafael Antonio Sanabria Martínez es profesor. Cronista de El Consejo (Aragua).
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