El 8 de noviembre, Rodrigo Paz juró como presidente de Bolivia bajo la promesa de revivir a un país que atravesaba su peor crisis económica en décadas. Pero hoy, a seis meses de gobierno, el centroderechista que le puso fin a más de veinte años de la izquierda en el poder enfrenta intensas olas de protestas, que ya cumplen tres semanas y mantienen bloqueos en más de 50 vías.
Las manifestaciones, que ya dejan cuatro muertos, comenzaron inicialmente como un reclamo por aumentos salariales, combustibles de calidad y la estabilización de la economía, pero se radicalizaron en los últimos días. Esto ocurrió a pesar de los anuncios de Paz de que escuchará a los sectores sociales y reorganizará su gabinete.
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Ni siquiera la remoción de su ministro de Trabajo detuvo la movilización del viernes, en la que miles de personas marcharon en La Paz, aunque esta vez bajo una nueva consigna: la renuncia del presidente.
Protestas en La Paz, Bolivia, contra el presidente Rodrigo Paz Foto:AFP
Las exigencias se fundamentan en el crítico panorama económico del país andino. Organismos multilaterales proyectan para 2026 una contracción de hasta el 3,3 %, después de que la economía boliviana ya se redujera un 1,58 % en 2025. A ello se suma una inflación que alcanzó el 20,4 % en un país donde cerca de nueve de cada diez personas trabajan en la informalidad.
Ataviados con cascos o ponchos, indígenas, campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros descendieron de El Alto hacia la capital política, entre gritos. “¡Que renuncie, carajo!”, gritaba la multitud que paralizó La Paz, que atraviesa escasez de productos básicos por cuenta de los bloqueos.
Muchos de los manifestantes ondeaban banderas indígenas y algunos hicieron explotar cartuchos de dinamita de bajo poder utilizados en minería, según constataron agencias de noticias y medios locales.
Protestas en La Paz, Bolivia, contra el presidente Rodrigo Paz Foto:AFP
“Seis meses de gobierno y no ha podido solucionar lo básico: los precios de la canasta familiar. Tenemos que elegir entre comprar carne o comprar leche”, dijo a la AFP, durante la marcha, Melina Apaza, de 50 años y oriunda de la región minera de Oruro, en el sur del país.
“Está queriendo privatizar las empresas estatales y nuestros recursos naturales, como el litio. ¡No está actuando como el primer mandatario!”, afirmó Omar Sandor, minero de 47 años.
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El Gobierno asegura que los manifestantes buscan alterar el orden democrático y acusa al exmandatario socialista Evo Morales (2006-2019), prófugo de la justicia por un caso de presunta trata de una menor, de orquestar las protestas.
Según el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, los manifestantes actúan como “operadores políticos” que buscan facilitar el regreso del líder cocalero al poder.
Protestas en La Paz, Bolivia, contra el presidente Rodrigo Paz Foto:AFP
Sin embargo, analistas sostienen que este escenario es lejano y las movilizaciones aún no alcanzan el carácter nacional que tuvieron otras crisis, como las que provocaron las caídas de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 o Carlos Mesa en 2005.
Por su parte, los sectores afines a Morales acusan al Gobierno de utilizar a las fuerzas de seguridad para reprimir las movilizaciones y temen una eventual captura del exmandatario, refugiado desde 2024 en la región cocalera del Chapare.
Integrantes de la Central Obrera Boliviana (COB) se manifiestan en Bolivia Foto:EFE
En este panorama, el futuro de la crisis sigue siendo incierto. “No puedes renunciar un poquito o renunciar por unos días. Una vez que las demandas escalaron a eso, la negociación se complica. Ahora es una guerra de desgaste”, dijo a la AFP la politóloga Ana Lucía Velasco.
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Entretanto, el Gobierno informó que desplegará un operativo policial y militar en las vías para permitir el paso de productos hacia La Paz y convocó hoy a los campesinos a un diálogo.
*Con AFP y EFE
Publicado por Autor El Tiempo