Trump y republicanos pierden las elecciones de medio término: ¿Qué pasará con Venezuela?

Trump y republicanos pierden las elecciones de medio término: ¿Qué pasará con Venezuela?
La Casa Blanca recordo que Trump sigue siendo el Presidente. Foto: EFE

Los pronósticos se cumplieron. Los demócratas arrasaron en las elecciones  de medio término (legislativas y estatales), celebradas este 3 de noviembre en Estados Unidos. Se trata, de acuerdo con expertos, de la peor derrota sufrida por el partido, en este caso el Republicano, de un presidente en ejercicio: Donald Trump. 

Los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado. También arrebataron bastiones republicanos como Texas con la nueva gobernadora latina Gina Hinojosa y el senador electo James Talarico. 

Una de las consecuencias de los resultados electorales en EEUU, que se dan por hecho, es que ahora el Congreso de mayoría demócrata estará muy activo con investigaciones sobre la gestión de Trump, especialmente sobre acuerdos con otros países y que involucra especialmente a Venezuela sobre la que la Casa Blanca ejerce un tutelaje desde el 3 de enero, tras detener a Nicolas Maduro y Cilia Flores en una operación militar.

Para analistas consultados por Efecto Cocuyo, lo preocupante es lo impredecible de las reacciones de Trump. No esperan moderación en su estilo a partir de la derrota que no asume como propia, pero si más freno ante un mayor control legislativo.

Lo que puede causar tranquilidad respecto de los planes para Venezuela, señalan, es que la política hacia el rescate de la democracia es bipartidista en EEUU, es decir, apoyada por republicanos y demócratas aunque difieran en las formas.  

Repercusiones en el chavismo y la oposición 

“El Congreso en manos de los demócratas hará más audiencias para  interpelar a funcionarios de la administración Trump e investigaciones respecto de Venezuela. En este sentido, podemos esperar demandas de mayor transparencia respecto de los ingresos petroleros venezolanos que se encuentran en cuentas del Departamento del Tesoro e investigaciones sobre el acuerdo petrolero cerrado con NABEP y otros que se han cerrado en materia energética y minera”, es la expectativa del doctor en Relaciones Internacionales, Kenneth Ramírez. 

Para el presidente del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales, el secretario de Estado, Marco Rubio, con amplio conocimiento del funcionamiento del Congreso, será clave para conciliar los intereses del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y mantener el curso del plan de tres fases que ha delineado para Venezuela (estabilización, recuperación económica y transición), así como para responder a las demandas demócratas de mayor transparencia y la fijación de un calendario electoral con hitos claros.

“No obstante, en Venezuela, una administración Trump 2.0 que sigue contando con amplias competencias para ejecutar la política exterior, pero que se verá frenado por el Congreso demócrata y que tendrá su atención centrada en temas internos, puede empezar a ser percibido por los actores políticos venezolanos como teniendo un menor margen de maniobra para ejercer efectivamente el tutelaje”, advirtió el internacionalista. 

En el caso del chavismo, explicó, una consecuencia es que el gobierno interino ofrezca mayor resistencia en cuestiones clave en la mesa de negociación con la oposicion, a traves del Parlamento de 2015, sobre todo en cuanto a la celebración de elecciones presidenciales lo antes posible y el levantamiento de inhabilitaciones políticas, especialmente contra María Corina Machado. 

Otra repercusión: que Miraflores retome el lobby con sectores del Partido Demócrata para intentar convencerlos de la necesidad de un enfoque de largo plazo que mueva las elecciones presidenciales para 2030. En este sentido, el chavismo sólo podría ceder en el avance del proceso de reinstitucionalización y la celebración de elecciones parlamentarias y regionales a mediano plazo, con apoyo de actores políticos y empresarios petroleros/mineros con intereses convergentes.

Sobre las elecciones de medio mandato en EEUU, el integrante del triunvirato que gobierna Venezuela, Diosdado Cabello, ministro del Interior y Justicia y jefe del Psuv, declaró el 2 de noviembre que “desea la paz” para cualquier país que celebre elecciones y que los resultados electorales debían ser respetados.  

“A su vez, María Corina Machado, ante los resultados electorales, puede verse tentada a desafiar más abiertamente el gradualismo impuesto por el plan de la administración Trump con protestas y movilizaciones para presionar por las elecciones presidenciales lo antes posible”, sostuvo Ramírez.

Visión compartida

En medios internacionales se habla de la “ola azul” en alusión a la histórica victoria demócrata como condena de los votantes a la política económica de Trump y a la guerra contra Irán que encareció el combustible. Los demócratas han asegurado al menos 54 escaños para superar el umbral de 51 necesario para obtener la mayoría absoluta. 

“Estimo que la política hacia Venezuela se va a mantener porque es bipartidista. Lo que sí puede haber es probablemente mayor coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo, puesto que el Congreso (que toma posesión el 3 de enero de 2027) pedirá más cuentas al gobierno y hará un mayor seguimiento de su política hemisférica y en particular con Venezuela. Mi apreciación es que no habrá un cambio sustancial con respecto a Venezuela”, coincidió el ex diplomático, Jesús Mazzei Alfonzo. 

El profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) destacó que en el estado de La Florida, los republicanos mantuvieron a los representantes que más han trabajado sobre el caso de Venezuela, entre ellos Mario Díaz Balart y la representante María Elvira Salazar, entre otros.

Pese a las diferencias de Salazar con Trump por su política migratoria que ha afectado a personas de todas las nacionalidades, especialmente venezolanas, la líder opositora Maria Corina Machado expresó su respaldo a la congresista previo a las votaciones. Posteriormente Trump también dijo que mantenía su apoyo a Salazar.

“Quiero reconocer y manifestar nuestro respaldo a María Elvira Salazar (…) una aliada firme y leal a la causa de la libertad de Venezuela”, expresó Machado el 7 de octubre. 

Salazar, quien se da por ganadora, instó de manera urgente al Partido Republicano para que revise y corrija sus políticas migratorias y económicas. La reelección de la congresista está aún sin confirmación oficial, pues la diferencia de 0,45 por ciento frente al candidato demócrata Elliot Rodríguez obliga a un recuento que se hará el sábado 7 de noviembre.

“Los demócratas también tienen interés en que en Venezuela las cosas se encaminen, lo que quieren es mayor rendición de cuentas en este aspecto, pero hay una visión compartida en cuanto al caso venezolano. El año que viene es pre-electoral en EEUU, ya veremos que tanto se avanza en Venezuela, sobre todo al crear las condiciones para que haya una transición democrática”, agregó el también politólogo.

Tras los eventos del 3 de enero, el Senado bloqueó una resolución bipartidista para limitar los poderes de Trump para actuar en Venezuela. El 2 de octubre, un grupo de legisladores demócratas exigió informes, explicaciones y auditorías al gobierno de Trump en relación con la política exterior y los acuerdos económicos en Venezuela. 

¿Qué pasará con Rubio? 

Consultados sobre la viabilidad de una candidatura presidencial de Rubio, a partir de los resultados electorales de medio término, los analistas consultados señalan que de confirmarse las aspiraciones del secretario de Estado, bien sea a la jefatura de Estado o como vicepresidente de J.D. Vance, quien actualmente ocupa ese cargo, los casos de Venezuela y Cuba  serán la carta de presentación de Rubio por lo que le conviene ser exitoso. 

Tampoco se descarta que como consecuencia de la debacle electoral de este 3 de noviembre, haya primarias republicanas con distintos candidatos, incluso críticos de la administración Trump. 

“Rubio tendría que abandonar su puesto como Secretario de Estado a más tardar el tercer trimestre del año entrante para dedicarse a la campaña y seguramente querrá exhibir resultados, dejando lo más definido y avanzado posible el plan que ha delineado hacia Venezuela. Aquí puede existir una convergencia de intereses con el Partido Demócrata en fijar un calendario electoral con hitos claros”, apuntó  Ramírez.

Rubio supervisa directamente la mesa de diálogo que hasta ahora ha arrojado resultados parciales como excarcelaciones de presos políticos, desbloqueo de un número de medios informativos, regreso de algunos exiliados políticos, entre ellos Maria Corina Machado y avances en la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). El funcionario ha descartado que la actual situación venezolana se alargue más allá del mandato de Trump y de sus propias funciones. 

Se espera que experiencia de Rubio contribuya con una buena relación con el Congreso. Foto: EFE

Sobre las prioridades de Trump a partir de ahora, los analistas estiman que se abocará a resolver los temas de Ucrania e Irán lo antes posible que influyeron en la derrota electoral. Esto porque el Congreso con nueva mayoría puede intentar un impeachment contra el presidente estadounidense. Vale recordar que los demócratas intentaron enjuiciar políticamente a Trump en dos oportunidades durante su primera presidencia. 

“Tendremos dos años con una administración Trump, cuyas energías estarán muy centradas en la agenda doméstica -economía, inflación y costo de la vida, y relaciones con el Congreso, tanto para mantener la cohesión de la bancada republicana como para intentar evitar un conflicto extremo con los demócratas- para así buscar reconstruir la competitividad electoral del Partido Republicano de cara a 2028”, señaló el presidente del Covri. 

Ramirez recordó como el precedente más parecido a la gigante “ola azul”, las elecciones de medio término de 2006, cuando George W. Bush vio al Partido Demócrata tomar el control de ambas cámaras del Congreso producto de la impopular guerra de Irak y escándalos de corrupción. Acotó que Trump tiene 38% de aprobación, menos que Bush entonces.

Los analistas coinciden en que la mala gestión económica, la guerra contra Irán, sobrestimar la popularidad de Trump, la corrupción y la política migratoria, sellaron la derrota de los republicanos en estas elecciones.

“La política migratoria con fuertes redadas de ICE, lo cual habría hecho perder el voto latino -60% votó demócrata en esta elección- resultó clave para el triunfo demócrata en Texas, Nevada y Arizona. Erosionó la hegemonía republicana en Florida, aunque el Partido Republicano logró retener los principales cargos, pero perdió la supermayoría en la legislatura estadal”, subrayó Ramirez. 

Publicado por Autor Efecto Cocuyo

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