Una de las adolescentes logró filmar un video de un hombre que las seguía en un sendero en Delphi, Indiana.
22 Sep, 2026 08:10 p. m. EST
Richard Allen, condenado a 130 años de prisión por los asesinatos de las adolescentes Abigail Williams y Liberty German en 2017, solicitó a la Corte de Apelaciones de Indiana que revise su caso.
La defensa sostiene que el juicio de 2024 estuvo condicionado por la exclusión de pruebas relacionadas con otros posibles sospechosos y con su estado mental al momento de las confesiones, reportaron Associated Press y ABC7.
El tribunal, integrado por tres jueces, escuchó los argumentos de ambas partes sin abordar la culpabilidad o inocencia de Allen, sino la posible incidencia de determinadas decisiones judiciales en el veredicto.
La corte no tiene un plazo establecido para emitir su dictamen.

El caso de Abigail Williams, de 13 años, y Liberty German, de 14, permaneció sin resolver durante cinco años. Las adolescentes desaparecieron el 13 de febrero de 2017, luego de que fueran a un sendero junto a un antiguo puente ferroviario, en las afueras de Delphi, Indiana.
Sus cuerpos fueron hallados al pie de una pendiente, con cortes en el cuello y ramas colocadas sobre ellos. Una de las jóvenes estaba sin ropa, mientras que la otra vestía prendas de su compañera. Los análisis forenses no detectaron signos de abuso sexual, informó Associated Press.
Una de las adolescentes logró grabar un breve video de un hombre que decía: “Bajen por la colina”.
De acuerdo con la acusación, Allen portaba un arma y obligó a las adolescentes a abandonar el sendero. Los fiscales señalaron que, en sus confesiones, dijo que inicialmente planeaba agredirlas sexualmente, pero que el paso de una camioneta lo llevó a asesinarlas.
Un experto convocado por la fiscalía afirmó que una bala sin disparar, hallada entre los cuerpos, había pasado nuevamente por su pistola.
Por su parte, la defensa remarcó durante el juicio que ningún testigo lo identificó de manera expresa como el hombre visto aquella tarde y que no existían huellas dactilares, ADN ni otras pruebas forenses que lo vincularan directamente con la escena.

El abogado Mark Leeman cuestionó que la acusación se centró en responsabilizar a Richard Allen después de que este informara a los investigadores que había estado en el sendero cercano al lugar donde fueron halladas las víctimas.
Según el letrado, esa línea de investigación apuntó a encontrar cualquier forma posible de condenarlo y a evitar que surgiera evidencia de que otro hombre también había estado en el sendero, precisó Associated Press.
“¿Era el único hombre allí? La respuesta es no. No era el único. Y no se le permitió presentar en el juicio el testimonio del otro hombre que estaba presente”, aseveró el abogado defensor en una declaración recogida por ABC7.
La Fiscalía de Indiana expresó que Allen aportó un elemento central en su contra al situarse en el sendero el día de los hechos.
La fiscal adjunta estatal Ellen Meilaender indicó que el acusado negó haber visto a las jóvenes, aunque la cronología demostraba que necesariamente debía haberlas visto. Para la fiscalía, esa negación fue un indicio de culpabilidad.
No obstante, los jueces preguntaron por qué durante el juicio no se admitió un retrato policial de un hombre visto cerca del sendero, cuya apariencia no coincidía con la de Allen.
Asimismo, indagaron sobre el impedimento a la defensa de presentar a un especialista para debatir si las marcas de una bala sin disparar pueden vincularse con un arma específica.

La defensa señaló que Allen permaneció recluido en aislamiento mientras aguardaba el juicio, una situación que habría provocado un deterioro de su salud mental.
Sus abogados insistieron que, tras meses de negar los homicidios, el acusado sufrió episodios psicóticos y terminó por convencerse de que los había cometido.
Por consiguiente, argumentaron que el jurado no fue informado sobre el estado mental del acusado al momento de escuchar las confesiones realizadas en llamadas telefónicas con sus familiares, indicó ABC7.
Al respecto, los magistrados se preguntaron por qué durante el juicio no se permitió reproducir un audio en el que el condenado manifestaba ser un rey y aseguraba haber iniciado la Tercera Guerra Mundial, según Associated Press.
La Fiscalía planteó que las confesiones coincidieron con momentos en los que Allen había tenido acceso a elementos de la causa, incluidos detalles sobre las condiciones en que fueron hallados los cuerpos de las adolescentes.

Durante el juicio, la defensa buscó presentar el testimonio de un experto que atribuyera la escena del crimen a un posible sacrificio ritual perpetrado por personas que veneraban a Odín, figura de la mitología nórdica.
El especialista se referiría a la ubicación de los cuerpos, las ramas que los cubrían, el entorno exterior y las heridas de arma blanca como elementos compatibles con esa teoría, detalló ABC7.
La acusación objetó la admisión de esa prueba al considerar que se sustentaba en ejemplos limitados y carecía de respaldo suficiente para ser presentada ante el jurado.
Los fiscales advirtieron que esa hipótesis podía desviar el proceso hacia un “espectáculo secundario”.
Publicado por Autor Infobae